Morelia, de los granadazos a los bombazos | Samuel Ponce

(Imagen: especial)

Acueducto Online | Columna

1.- No, no se puede comparar, dos hechos lamentables en la capital michoacana, no al menos en las secuelas; hablamos de los granadazos, suscitado en septiembre del 2008, y el arrojo en la madrugada del pasado sábado de bombas molotov a tres bares que provocó se incendiaran, aunque, ciertamente, todo indica que los autores fueron integrantes del crimen organizado.


2.- En el primero –el cual no se ha esclarecido del todo y menos la aprehensión de quienes participaron intelectual y operativamente- hubo víctimas que lamentar, en el segundo no, solo daños materiales, sin dejar de lado lo más importante, el mensaje de los criminales no solo a los dueños de los bares, sino a los demás hombres de negocios y, por supuesto, a las autoridades.


3.- El caso de las bombas molotov fue un actuar criminal descarado, una advertencia para quienes no quieren pagar derecho de piso, una provocación, una afrenta, a las autoridades de los tres niveles que, por su indiferencia, por no decir incapacidad han permitido que gradualmente ese tipo de extorsiones vayan creciendo.