«Mis padres me decían «te vas a morir de hambre»

(Foto: Cayetano Mac)

Morelia, Mich. | Montserrat Herrera/Acueducto Online.- La inquietud de sus manos y sus pies que lo ha caracterizado desde niño, hasta ahora, no ha muerto, convirtiéndolo en un maestro libre en el arte de la danza contemporánea.

Israel Gracia, un hombre que atravesó la indiferencia y la desesperanza de sus padres, los cuales no creían en lo que él amaba hacer, nunca soltó sus sueños, pues se convirtieron en un motor.

«Mis padres me decían «¿qué es esto? Esto no es una carrera, es un hobby… te vas a morir de hambre», dijo mientras veía hacia el horizonte, recordando las palabras de su familia.

Israel inició bailando Break Dance en las calles y, después, entró al grupo de folcklore de su escuela, lo que le hizo interesarse, en preparatoria, en estudiar una carrera de danza.

Ahora, después de tanto, se convirtió en maestro de danza con maestría y técnica de «flujo corporal», tiene su propia compañía de danza contemporánea «Akioazotamos Danza» y un festival de danza en las calles cada dos años.

— ¿Alguna vez has vivido algún tipo de prejuicio porque te guste la danza?
— ¡Sí, claro! Es una característica muy peculiar que, si llegas a la danza, la gente piensa que eres gay, y las preferencias sexuales son otra cosa.

Ni las ataduras de los prejuicios y de todo aquello que lo hizo querer tirar la toalla alguna vez pudo con la fuerza de sus manos que bailaban alegres mientras enseñaba la coreografía a sus alumnos en la Calzada Fray Antonio de San Miguel.

«A veces no entiendo por qué sigo… pero el universo siempre me ha acompañado», mencionó mientras observaba a sus alumnos cuando partían, quienes se despedían de él con mucho cariño.

Nacido en Guanajuato, pero Michoacano por elección, Israel decidió comenzar a dar clases de danza, cosa que, cuenta, le llena el corazón por la conexión que crea con sus alumnos.

— ¿Qué es lo que más disfrutas de la danza?
— Ésto — señaló a todos sus pupilos — todo… es un combo total, disfrutar la gente… es algo que no tiene precio: la amistad, la alegría, tú… forma un sentimiento muy bonito, es un sentimiento hermoso.

Para él, las artes escénicas no son tan tomadas en cuenta en México y no se les ve como algo «maduro», lo que lo identifica con la misma.

«Para mí, la danza es algo que tienen que tener todos los seres humanos para despertar todos los sentidos bloqueados… tus acciones comienzan a cambiar conforme a la danza».

— ¿Qué le dirías a tu yo pequeño, ese que le encantaba bailar?
— ¡Mi yo pequeño sigue conmigo! Juego, me subo a los árboles… aunque llegue a una edad grande, seguiré jugando, hasta que trascienda. A veces me han dicho que no maduro, pero aunque la madurez llega con las experiencias de la vida, ese niño sigue conmigo, así nací.