Morelia/Héctor Tenorio
José Manuel Mireles Valverde está de vuelta, y luce su sombrero negro, una camisa blanca, pantalón de vestir y un morral que le cuelga del pecho, donde va apuntando los compromisos y entrevistas, dice que ha estado hablando con “sus generales” y aseguró que ha encontrado una respuesta positiva que lo motiva para seguir luchando hasta que Michoacán vuelva a tener paz social.
Llegó al restaurant La Beberecua, junto con el diputado local de Movimiento Ciudadano (MC), Daniel Moncada. Llamó la atención que en ningún momento se vieron a los elementos de policía estatal que lo cuidaban desde que recuperó la libertad.
Saludó a todos los periodistas, de hecho, la comida fue para ellos, Daniel Moncada pidió que la convivencia con los medios de comunicación no se convirtiera en una rueda de prensa, ya que la idea era convivir. Fue imposible. Había por todos lados cámaras de televisión y los fotógrafos se regodeaban en hacerle al líder de las autodefensas acercamientos.
Mireles estaba disfrutando su momento, estiraba los brazos, Enrique Castro expresó: El ex comisionado para la seguridad de Michoacán, Alfredo Castillo, aseguró que usted nunca llegaría a Morelia, ahora está aquí…
Él sonrió y recordó que, el entonces gobernador, Fausto Vallejo Figueroa, le pidió que no llegara a Morelia porque espantaría al turismo: “A lo que le contesté que los turistas franceses e italianos se tomarían fotos conmigo”.
Media hora duró la conferencia, le preguntaron cuándo se iba a levantar en armas, a lo que el doctor le respondió, “¿cuándo se levantan?, yo ya lo hice, demostré que sí es posible enfrentar al crimen organizado”.
Sus recuerdos viajaron al 24 de febrero del 2013, al occidente del estado, a Tepalcatepec, “la conspiración duró dos años y nos comprometimos, 1800 ganaderos dispuestos a combatir a 3500 Caballeros Templarios. Pero a la mera hora, sólo se presentaron 80 autodefensas y capturamos 27 criminales que fueron liberados de manera inmediata. Actualmente, a nuestro municipio la maña no puede entrar”.
Descalificó al Gobierno Federal y Estatal en su lucha contra el crimen, ya que él considera que son lo mismo. Agradeció el respaldo de los medios de comunicación y afirmó que fue su mejor trinchera, ya que desde ahí se ejerció presión para lograr su libertad.
La convivencia en La Beberecua fue agradable y los amigos periodistas pudieron platicar sobre lo que significaba la presencia de Mireles en Morelia; los frijoles llegaron y unos buenos cortes de carne se pudieron degustar.
Sin embargo, no podíamos detenernos, había que seguir trabajando, Mireles también tenía que dar una conferencia en el Auditorio Samuel Ramos.
Ahí, los muchachos de derecho y otras carreras hacían fila para entrar, por lo menos con una hora de anticipación.
Mireles llegó puntual, a la seis de la tarde y entró al patio de la facultad, la luz de crepúsculo hizo que su sombra se viera enorme. Caminó y escuchó una estruendosa ovación que lo emocionó.
Les contó que antes levantarse en armas, denunció a los criminales por la vía legal, “mi sobrina de diez años fue violada”, y él acudió al Ministerio Público, una hora después Los Caballeros Templarios habían amenazado a mi cuñado de muerte”.
Los muchachos no perdieron ningún detalle y le preguntaron cómo podían sumarse a su lucha, el doctor no pudo precisar la manera en que articulará la lucha pacífica contra las autoridades y el crimen organizado.
Desde su perspectiva, la mejor arma con la que conto fue el pueblo y pidió a los presentes no tener miedo. Al finalizar, se desbordaron las emociones y los muchachos invadieron el escenario para abrazar a Mireles, que había vuelto para decirles que no se rindieran.





