Acueducto | Hugo Rangel Vargas
De un modo u otro, en diversos momentos de la historia Michoacán ha sido el epicentro de disputas en las que se pone en juego, no sólo el futuro de la entidad, sino del país mismo. La batalla electoral que se vivirá en los próximos meses será sin duda un episodio más que volverá a poner frente a frente a dos posiciones claramente encontradas y diferenciadas de cara a la encrucijada que vive la nación entera.
La aplastante victoria de Andrés Manuel López Obrador en la elección de 2018 dejó prácticamente en la inanición a la oposición entera; la cual, desorientada y en el marasmo, se ha aglutinado para hacerle un solo frente a MORENA y a sus aliados en el proceso electoral de julio próximo. La conformación de este bloque en contra de la 4T ha tenido en la llamada Alianza Federalista un pie de playa que coloca a los gobernadores que la integran como operadores políticos en cada una de sus entidades y uno de sus más preclaros paladines es Silvano Aureoles Conejo.
El gobernador michoacano ha sido un orquestador de la alianza entre PAN, PRI y PRD en este estado y además es el ariete mediático más estruendoso con el que la agrupación de gobernadores ya mencionada ha golpeteado al presidente de la república. Su indudable capacidad de interlocución le ha permitido que uno de sus más cercanos colaboradores, Carlos Herrera Tello, tenga la nominación de estos tres partidos al solio de Ocampo prácticamente en la bolsa.
En la contienda electoral no solo se enfrentará el candidato del Equipo por Michoacán contra el de la coalición Juntos Haremos Historia; estarán frente a frente dos visiones del estado y dos proyectos de país, pero sobre todo será Silvano Aureoles quien se jugará la continuidad de su carrera política de cara a su anhelada postulación como candidato a la presidencia de la república en el 2024.
Si el actual inquilino de la casa de gobierno logra colocar a su alfil como su sucesor en el cargo, estará demostrando que MORENA no es invencible y que él sabe como derrotarle, por lo que su palestra como opositor exitoso estaría garantizada durante los siguientes años y sería, sin duda alguna, un serio postulante de la colación opositora a la 4T.
Sin embargo, si la fortaleza de MORENA demostrada en las encuestas en la entidad logra cuajarse en las urnas y llevar a su candidato a ocupar el solio de Ocampo, la Alianza Federalista y la oposición a la Cuarta Transformación sufrirían un revés prácticamente mortal, sepultando con él a uno de sus claros adversarios: Silvano Aureoles Conejo.
Pero la batalla no se libra solo en dos frentes. Cristóbal Arias ha decidido romper con MORENA y presentarse por su cuenta, con el membrete de un partido de reciente creación, al proceso electoral. Es probable que su añeja trayectoria política y sus bonos electorales no alcancen para ganar, sin embargo, si sus preferencias llegan a los dos dígitos porcentuales, podría poner en entredicho la competitividad electoral de Raúl Morón.
Queda mucho por decir, pero está claro que en Michoacán se juega algo más que una gubernatura.





