«Mi infancia huele a piloncillo»: Roberto.

(Foto: Montserrat Herrera)

Morelia, Mich. | Montserrat Herrera/Acueducto Online.- Acámbaro, Guanajuato, destaca por el pan que produce, por años, cientos de panaderos han heredado sus recetas a su descendencia, manteniendo su legado: las panificadoras.

Este es el caso de «De Reyes Panificadora», que lleva alrededor de 10 años en el mercado de los panes en Acámbaro, haciendo pan grande, pan de muerto y las famosas acambaritas.

Roberto Sánchez ha trabajado en la panificadora desde su apertura, aunque él no forma parte de los «De Reyes», su propia familia le ha enseñado todo el proceso tradicional, hasta artístico, que conlleva la elaboración del pan.

— ¿A usted quién le enseñó a hacer pan?
— Mi mamá, es una historia muy común entre los panaderos, todos los puestos que ves aquí son familiares, este también, pero la familia me acogió. Mi mamá me enseñaba en la mesa del comedor a amasar el pan, me gustaba mucho verla cocinarlo, la casa olía muy rico, desde muy chico me llamó la atención, así que fui muy feliz cuando pude trabajar aquí.

La panificadora «De Reyes», según Roberto, fue fundada por Sara Reyes, una mujer que también aprendió de su madre a crear pan: «Sara la fundó el 2 de marzo del 2012, me acuerdo; ella, como yo, aprendió de su madre, que también aprendió de su mamá, es todo un hilo, pero es una tradición bonita, nos sentimos afortunados por vivir la experiencia de crecer en familias panaderas».

Para Roberto, las infancias de panaderos y los demás no tienen gran diferencia, pero sí una ventaja: aprender desde chicos está tradición.

— ¿Cómo fue vivir su infancia con familia panadera?
— Mi familia, aunque no tenía panadería como tal, amaba hacer pan. Recuerdo mucho los olores: cuando llegaba de la escuela, mi casa se sentía calientita y olía a pan desde cuadras atrás, a veces me apuraba para que mis hermanos no me ganaran las conchas calientes que hacía mi mamá; mi mamá a veces experimentaba con sus creaciones, pero sí, mi infancia huele a piloncillo, como a dulce, como un higo dulce.

Roberto dice estar muy contento de trabajar en «De Reyes», pues el ambiente lo hace sentir en familia: sí, te digo, me alegra que mi ya de adulto siga teniendo estos olores cerca que me recuerdan a mi madre, a mi familia, la panadería la siento como mi hogar, pasaría todo el día comiendo pan, también me encantan estos eventos en donde venimos a compartir con la gente esto que nos hace tan conocidos aquí en Acámbaro, son tradiciones bonitas».

«De Reyes», siendo una panificadora familiar, ha abrazado a Roberto quien, en sus palabras, dice estar muy agradecido con todos ahí, pues el apoyo y el amor que ha recibido lo hace sentir como uno más de ellos.