“Lo maté y no me arrepiento”

Imagen: Julieta Coria

Morelia/Julieta Coria

María ya no recuerda como sucedió, pero en algunas ocasiones, en su intenso delirio, su menuda figura regresa al pasado y casi desemboca en un asesinato cuando, alguien por equivocación se le acerca.

Pocos lo saben, pero María ya no soporta la cercanía de los hombres, sobre todo algunos de ellos, que le recuerdan a aquel hombre que abuso de su pequeñita.

Todo su pasado ha quedado atrás, a más de diez años de encierro y los casi 15 años que le faltan, lo mismo que su sufrimiento y su cordura.

Sin remordimientos en el alma, María es una joven reclusa dentro del Cereso “David Franco” mejor conocido como «Mil cumbres» en Michoacán.

María no se arrepiente absolutamente de nada, es más dice que lo volvería a hacer y, es que quién perdona al abuso sexual a una niña «lo hice por ella» quien fue ultrajada a manos de un perverso hombre.

La rabia me ganó, pero se lo tenía bien merecido, sólo tenía dos años …»

El coraje a menudo gira en torno a ella intensamente, con el recuerdo de ese hombre que mató, y que solo regresa en pesadillas, ella sabe que la justicia divina está de su lado, aunque su largo encierro apenas comienza, se siente en paz y en plena tranquilidad.

Sobrevive, como muchas, al encierro extraviado en la conciencia de los crímenes que cometieron, pero algunas, como María, se encuentran con el cotidiano trauma de vivir alejada de sus seres queridos, pero con la conciencia tranquila, de que por lo menos hizo justicia, de una forma u otra.