La resistencia del histórico acueducto de Morelia

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Morelia, Mich. | Agencia ACG.- Construido a finales del siglo XVIII, el acueducto de Morelia no solo es una obra de ingeniería hidráulica, sino uno de los referentes más reconocibles del paisaje urbano y de la memoria histórica de la ciudad. Sus arcos de cantera rosa han acompañado el crecimiento de Morelia durante más de dos siglos, integrándose a la vida cotidiana, al tránsito y a la dinámica de la ciudad, un entorno que con el paso del tiempo también ha representado riesgos constantes para su conservación.

El actual acueducto de cantera rosa inició su construcción en 1785, por órdenes y financiamiento de Fray Antonio de San Miguel. De estilo barroco, está compuesto por 253 arcos y tiene una longitud aproximada de 1.88 kilómetros. Su función original era proveer de agua a la entonces ciudad de Valladolid; hoy, aunque ya no cumple esa tarea, forma parte central del paisaje urbano y del patrimonio histórico de Morelia, al grado de aparecer incluso en los billetes de 50 pesos.

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Pese a que en términos generales el acueducto se encuentra en buenas condiciones y ha sido objeto de diversas restauraciones, los daños ocasionados por conductores que ignoran las restricciones de paso han dejado marcas visibles a lo largo de los años. En junio de 2023, se viralizó en redes sociales, luego de que una grúa golpeara uno de los arcos al circular por avenida Madero, sumándose a una larga lista de incidentes.

Los cruces de avenida Acueducto con Carpinteros de Paracho o Francisco Márquez, así como el cruce con calzada Ventura Puente, son puntos particularmente vulnerables, ya que los vehículos deben pasar por debajo de los arcos. Aunque el tránsito de camiones está prohibido, de manera recurrente unidades de gran tonelaje circulan por estas vialidades, provocando daños en la parte superior de la estructura.

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El episodio más reciente ocurrió en 2025, cuando un camión volvió a dañar uno de los arcos, esta vez en el cruce de avenida Ventura Puente con Tatabasco. De acuerdo con el gerente del Centro Histórico de Morelia Gaspar Hernández Razo, el área afectada será restaurada próximamente por un restaurador certificado ante el INAH. Los trabajos consistirán en un rejunteo puntual y el recubrimiento de rayones con materiales específicos, en una intervención considerada menor, pero necesaria para evitar un deterioro mayor.

El funcionario explicó que el daño asciende a poco más de 20 mil pesos y que el procedimiento ya fue atendido por la Fiscalía Federal, con una sentencia dictada por un juez; únicamente se está a la espera de que se libere el pago correspondiente para que inicien los trabajos. La restauración se realizará durante la noche, para no afectar la movilidad en una de las vialidades más transitadas de la ciudad.

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Más allá de la reparación inmediata, el gerente subrayó que el problema de fondo sigue siendo el incumplimiento de los reglamentos. El paso de vehículos pesados al Centro Histórico solo está permitido de 10 de la noche a 7 de la mañana y con autorización expresa de la Dirección de Tránsito Municipal, la cual define rutas específicas. Bajo ninguna circunstancia, recalcó, estos vehículos pueden cruzar por el acueducto ni por vialidades estrechas.

Mientras tanto, el acueducto de Morelia continúa en una paradoja constante: restaurado con cuidado técnico y materiales especializados, pero expuesto una y otra vez a los impactos del tránsito indebido. Cada nuevo siniestro vuelve a poner sobre la mesa una pregunta recurrente en la ciudad: hasta cuándo un monumento histórico podrá seguir resistiendo el descuido cotidiano.