Ciudad Hidalgo/Héctor Tapia
Va caminando entre la polvareda dejada por la apresurada salida de los asistentes al evento que encabezó el presidente Enrique Peña Nieto.
“Es mi pariente…” dice entre risas María del Carmen Nieto Castro, una de las beneficiarias del programa Progresa, antes Oportunidades, y que con la administración de Peña Nieto cambió de nombre.
“Sí, sí, somos Nieto”, insiste entre risas, así que el parentesco que señala de pronto se destapa en broma.
María del Carmen, alegre, acude, al igual que sus vecinas, desde San Isidro Ala Huerta, del municipio de Hidalgo.
La comunidad de la que proviene se dedica principalmente al aprovechamiento de recursos maderables, por lo que comercian con muebles.
Dice, en entrevista, que la situación económica no ha sido del todo mejor, por lo que los programas que está impulsando el gobierno federal ha beneficiado a su comunidad.
De complexión robusta, cubierta con un suéter gris, y lentes, explica que el programa ha beneficiado a los 4 integrantes de su familia, que comprenden a sus dos padres, adultos mayores ya, a su hermana y a ella misma.
Señala que a través del programa del gobierno federal se les han dado talleres para prevenir enfermedades, así como apoyos económicos que les han ayudado a salirle al día.
Ella, que se dedica al hogar, lleva seis años como beneficiaria del programa; desde que era Oportunidades, con el gobierno de Felipe Calderón.
El cambio de Oportunidades a Progresa no ha traído mayores cambios en los apoyos para ellos, siguen siendo los mismos, señala.
Señala que en esa comunidad los trabajadores ganan el sueldo mínimo, por lo que los apoyos de los programas “ayudan mucho a las familias”.





