Acueducto | Samuel Ponce Morales
1.- Los llamado puros de MORENA, lo que se sienten que son de corazón, los que son capaces de crear zozobra y derrumbar a manotazos acuerdos al interior de su propio instituto político, no les fue nada bien en el pasado proceso para la elección de su candidato a gobernador, toda vez que pretendían que no quedara ni el senador de la República Cristobal Arias Solís ni el alcalde de Morelia, Raúl Morón Orozco, sino uno afin a ellos.
2.- Sin embargo, sin que la dirigencia nacional morenista transparentara dicho proceso, al final de cuentas quedó como abanderado a ese cargo de elección popular el edil moreliano, por lo que ahora pretenden bajarlo de sus aspiraciones, lo cual resulta casi imposible, pero lo que si es posible es denostarlo hasta el cansancio, poniendo al instituto político en una posición complicada, o negociar una serie de posiciones a corto y mediano plazo.
3.- Cierto, en los hechos los puros o morenistas de corazón son una minoría, en comparación con el tropel de ex perredistas que se cobijaron en MORENA ante, y sus liderazgos no tienen el la estatura política de los segundos, en todo sentido, porque suelen ser mejores estrategas y operadores políticos que ellos. Y también es cierto que no influirán como creen en la victoria o derrota de su partido político, pero como los anarquistas, hacen la vida dificil.





