LA BENDICIÓN BEDOLLISTA

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En el ajedrez político de michoacano, el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla ha lanzado un mensaje que suena más a blindaje que a una simple aclaración estatutaria.


Al abrir la puerta para que sus funcionarios busquen la candidatura de Morena sin renunciar, sin duda, el mandatario rompe con la tradición de la sana distancia gubernamental.


La narrativa oficial es clara: no hay precampañas y, por lo tanto, no hay obligación legal de abandonar el cargo público, sin embargo, en el Gobierno se socializa que eso tiene un destinatario y un propósito:

Si, tratar de mantener el control del proceso sucesorio interno.

  1. Legalmente, el argumento del mandatario es sólido, pues la ley electoral no exige la separación del cargo hasta noventa días antes de la jornada del 2027.
  2. Pero en la política, lo que es legal no siempre es ético, y mucho menos cuando se trata de la equidad que tanto pregonó el movimiento lopezobradorista.


La sombra del «piso parejo» se desvanece frente a una realidad donde las y los secretarios podrán hacerse propaganda por el estado bajo el amparo de su investidura pública.


En estos casos, ¿cómo separar el cumplimiento del deber institucional de la ambición política cuando el funcionario tiene a la par el presupuesto y el micrófono a su disposición total?


El precedente nacional de 2024, donde las “corcholatas” presidenciales fueron obligadas a renunciar o licencia, segùn la situaciòn, para dar certeza, parece ser letra muerta hoy en Michoacán.


El Jefe del Ejecutivo estatal apuesta por el pragmatismo, permitiendo que sus alfiles se mantengan en la primera línea de fuego sin arriesgar nada, su estabilidad económica ni política.


Al final, la encuesta de Morena será el filtro, pero la ventaja competitiva de quienes hoy ostentan el poder será un fardo pesado para los externos.
El gobernador ya dio el «visto bueno» y ahora la moneda está en el aire; veremos quiénes aprovechan la cortesía para seguir degustando del servicio pùblico y haciendo campaña.


Desde una perspectiva de análisis político local, la apuesta del gobernante es del alto riesgo y podría agudizar la la fractura interna por tres razones clave:


1.⁠ ⁠El «Piso Parejo» herido: Quienes no están en el gabinete (diputados locales, federales o liderazgos de base) verán con resentimiento que los secretarios estatales usen la estructura, las giras y la prensa oficial para posicionarse en la encuesta. La percepción de ventaja indebida es el primer paso hacia la división.
2.⁠ ⁠El fantasma de la impugnación: Al no haber renuncias, la oposición y los propios «morenistas puristas» estarán cazando cualquier error para denunciar uso de recursos públicos. Esto podría judicializar el proceso mucho antes de que inicie formalmente.
3.⁠ ⁠Desgaste administrativo: Tener a un secretario despachando y, al mismo tiempo, operando su candidatura, suele derivar en un gobierno distraído, sobre todo si los resultados en determinadas àreas fallan, el costo político caerá directamente sobre el gobernador por permitir esa dualidad.


En Michoacán, la historia nos dice que cuando el poder intenta controlar la sucesión de forma tan cerrada, la base suele rebelarse o el «fuego amigo» termina por desgastar al candidato oficial. Veremos.