La ancestral creencia

ACG

Morelia/Sandra Soraya Castro

Desde épocas ancestrales, las comunidades purépecha de Michoacán realizan ceremonias de velación a sus muertos y aunque en la actualidad se observan diversas variantes de una comunidad a otra, los ritos se han mantenido en lo fundamental.
Esta tradición se conoce principalmente por Pátzcuaro y la isla de Janitzio, pero de hecho se realiza en toda la zona lacustre que abarca una veintena de poblados indígenas.
El carácter de este evento no sólo es religioso, sino que conserva muchas de las características del ritual funerario practicado por los antepasados prehispánicos.
Se cree que la ceremonia de culto a los muertos surgió hace casi cinco siglos y de manera paradójica, en el fondo es una festividad a la vida.
La «velación» y la colocación de altares, así como las ofrendas en casas y panteones, son el resultado de un complejo tejido que reúne varias tradiciones culturales: por un lado, las nativas de origen precolombino y por otro, las españolas cristianas que llegaron con la conquista, además de las propias de otros grupos provenientes deÁfrica, Asia y Europa, que migraron a México durante la colonia y épocas posteriores.
La ceremonia de velación que se realiza en la zona purépecha inicia el 31 de octubre con lo que se llama kuirisi-atakua o caza del pato.
Se trata como su nombre lo indica de salir durante la madrugada a cazar patos al Lago de Pátzcuaro para después degustarlos.
La tradición se mantiene principalmente en las islas de Janitzio y Uranden y prácticamente se ha extinto en el resto de las comunidades de la zona.
También el día 31 de octubre tiene lugar la costumbre denominada teruscan y campaneri y que consiste en una especie de hurto aprobado mediante el cual se hace una colecta en el pueblo de flores y productos de las recientes cosechas para elaborar una ofrenda colectiva para los muertos que ya no tienen quien los recuerde.
Para el 1 de noviembre los lugareños celebran a los “angelitos” o personas que murieron en la edad infantil.
En esta celebración, los padrinos de bautizo llevan tiringuini-tiztiqui (flor amarilla) y flor de anima a las tumbas, las cuales también adornadas con una figura de ángel, juguetes e inclusive ropa.
La preparación de la ofrenda es anunciada con cohetes que son lanzados en el trayecto al cementerio mientras los participantes van cantando alabanzas y rezando.
Finalmente la madrugada del 2 de noviembre tiene lugar la celebración principal en la cual las tumbas son adornadas con las flores tradicionales, velas, frutas, artesanías, dulces y los alimentos predilectos del difunto que se honra.
Durante la noche de muertos, además de la tradicional ceremonia de velación, el pueblo purépecha lleva a cabo otra ceremonia especial que poco se ha difundido.
Se realiza para honrar a quienes fallecieron durante el año que va en curso y se le denomina Ketsitakua.
El evento se lleva a cabo en el hogar que habito esa persona y consiste en un convivio donde participa la familia y la gente de la comunidad que les manifiesta su afecto a ellos y al difunto.
En este marco son levantados altares con incienso, velas, veladoras, servilletas de flecos de colores y comidas que incluyen nacatamales, arápakua roja (especie de mole), pozole batido, atole, tamales, pan y otras.

Dónde ir: Pátzcuaro, Janitzio, Uranden, Ihuatzio, Tzitzuntzan, Jarácuaro y Tzurumutaro…