+ Seis décadas de historia en cubículos que resisten el tiempo
Por Félix madrigal
Morelia,Michoacán.- El Tianguis del Auditorio no solo es un punto de comercio popular en Morelia, sino un espacio cargado de historia, tradición y resistencia. Así lo narra José Juan, comerciante con más de 30 años de trayectoria en este lugar y testigo directo del nacimiento y evolución del que considera el primer tianguis formal de la ciudad, con una antigüedad de aproximadamente 60 años.
De acuerdo con su testimonio, el tianguis inició desde sus primeros años con los cubículos metálicos que aún hoy permanecen en la zona. Estos espacios, que en un inicio servían para resguardar las pertenencias y mercancías de los vendedores, se convirtieron con el tiempo en una extensión del trabajo cotidiano y de la vida misma de quienes ahí comerciaban todo tipo de objetos: desde electrónica, herramientas y piezas sueltas, hasta las tradicionales “chácharas” que caracterizan al lugar.

José Juan relata que su vínculo con el tianguis comenzó de manera familiar, ya que el cubículo que hoy ocupa perteneció primero a su cuñado, quien al fallecer lo dejó a su esposa y posteriormente a él. “No lo compré, me lo dejaron”, explica, subrayando cómo estos espacios también se heredan como parte de una tradición laboral y familiar.
Antes de ubicarse en la zona actual, los comerciantes fueron desplazados en distintas ocasiones. Inicialmente se encontraban en las inmediaciones de la Plaza Carrillo y posteriormente fueron reubicados en calles laterales, trasladando los cubículos sin desmontarlos, únicamente removiéndolos de lugar. Pese a estos cambios, muchos lograron mantenerse activos.

José Juan trabaja todos los días, excepto los domingos, cuando se instala otra unión de comerciantes alrededor del Auditorio. Asegura que, aunque ese día hay mayor afluencia de personas, el tipo de mercancía que él ofrece tiene más demanda entre semana, cuando los clientes acuden específicamente a buscar piezas para reparar otros objetos.
Más allá del comercio, su historia refleja también las condiciones laborales y de movilidad que enfrentan muchos trabajadores. José Juan explicó que dejó otros oficios debido a un accidente ocurrido mientras viajaba en una combi del transporte público. Relató que la unidad circulaba a exceso de velocidad y, al pasar un tope, él iba parado, por lo que al caer la combi después del brinco sufrió una lesión en la columna vertebral, lo que limitó su capacidad para realizar trabajos pesados.

Hoy, el tianguis representa su principal sustento diario. “Esto ya es una tradición”, afirma José Juan. Y es que, para muchos clientes, el Tianguis del Auditorio sigue siendo el lugar al que se acude cuando se necesita “esa pieza que ya no se encuentra en otro lado”. Los cubículos, lejos de ser estructuras obsoletas, continúan siendo símbolo de permanencia, memoria y trabajo popular en Morelia.
El testimonio de José Juan no solo da cuenta de su vida, sino de la historia colectiva de un tianguis que, a seis décadas de su nacimiento, sigue latiendo entre fierros, herramientas y recuerdos.






