Tras pasar casi una semana en cárcel ibérica, en lo que se decidía si se procedía en su contra por los delitos de lavado de dinero, organización criminal y cohecho, el también ex líder nacional del PRI arribó la noche de ayer al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, negando cualquiera de los delitos que le adjudicó la Audiencia Nacional en España. Es más, aseguró que el insinuar que pudiera haber cometido algún delito, es una mancha en su imagen…
Resguardado por un improvisado operativo, Moreira intentó leer un discurso preparado por su equipo, sin embargo, entre sus eufóricos fans y los reporteros, resultó imposible escuchar su dulce voz. De las pocas declaraciones que salva la prensa, está su disposición a demostrar su inocencia en cualquier momento y lugar, ya que no regresó a México para esconderse de autoridades extranjeras.
Por otra parte, para gusto de sus seguidores, el ex “gober” coahuilense no descartó regresar a la política… claro, una vez que haya exigido una satisfacción, ya que señaló que emprenderá acciones judiciales en contra de quienes lo acusaron.
“Ahora el Gobierno de España emite que no hay querella alguna, ni por el Gobierno de Estados Unidos”, comentó.
No todo fue alegría por el reencuentro. Entre tanta gente que le dio su merecida bienvenida al impoluto político, no faltaron los gritos de “¡ratero!, los cuales intentaron ser acallados por el propio hijo de Moreira, quien demostró que trae en la sangre ese “algo” que se necesita para entrarle a la polaca nacional. “¡Le están gritando!”, reclamaba el vástago, mientras forcejeaba para poder ir a darle en la “máuser” al emisor de los insultos.
Información: Sopitas.com






