Morelia/Redacción
Desaparecidos, asesinados y mutilados… Así se perdía la vida de los hombres de Cherán, mismos que por años intentaron llevar la vida en paz, trabajando por su familia; y al ver con impotencia a los talamontes, tratar de protegerlos con cercas o vallas, para después encontrarse “desaparecidos” o asesinados.
En Cherán solían vivir los más temibles chamanes purépechas, y hoy estos hombres tienen la sangre de sus ancestros: ni callados ni de rodillas; se unieron a sus mujeres y se levantaron en armas, hasta que lograron la libertad, del gobierno y de la impunidad.

















