Hugo Villegas-Santibáñez
Recuerdo que en una conferencia presentada por Carlos Monsiváis en El Colegio de la Frontera Norte un estudiante lo cuestionó ante la aparente simpatía hacía el PRD en las elecciones de 2006, señalando el fracaso de la partidocracia en México. A lo que el escritor se concretó a decir: de lo malo, lo menos malo.
Hillary Clinton no resultó ser una buena candidata a pesar de tener experiencia política y conocer el poder desde adentro, sin embargo puede ganar las elecciones presidenciales este 08 de noviembre porque Donald Trump es peor.
Si bien, ambos candidatos son vistos por el electorado como los más impopulares de la historia, los Estados Unidos, una de las naciones más poderosa del planeta, no pueden arriesgar a tener un presidente intolerante, racista, estúpido e improvisado que ya como aspirante es un peligro para su país, para Latinoamérica y el resto del mundo.
Frente a esta elección presidencial atípica donde no ganará el mejor candidato ni las mejores propuestas si no el que logre el menor rechazo, debido a la percepción negativa de la mayoría de los electores. Una encuesta de septiembre de 2016 del Pew Research Center muestra que 33% votará por Trump en oposición a Hillary. Siendo un tipo de voto útil y no por apoyo al republicano. De la misma forma, 32% lo harán por la demócrata porque rechazan al magnate.
Sin embargo, la estrategia mediática del equipo de campaña y los controvertidos disparates de Trump han logrado captar los reflectores y achicar sorprendentemente la brecha entre su principal oponente. Aunado a lo anterior, la tibieza de la campaña y las especulaciones sobre la enfermedad de Clinton han favorecido la perdida de terreno en la contienda. De esta forma, se ha desaprovechado los desaciertos del candidato republicano para avivar la campaña demócrata.
Aunque la ex primera dama llega con una ventaja de 4 puntos porcentuales al primer debate según una encuesta de Reuters/Ipsos, la preocupación por la posibilidad de que Trump consiga la presidencia de los Estados Unidos se ha ido generalizando en varios ámbitos. A tal punto que el propio Presidente Obama ha tenido que entrarle a la promoción abierta y decidida de Hillary Clinton.
El temor también ha llegado a la comunidad científica mundial, cerca de 400 científicos –entre ellos 30 premios Nobel- han manifestado su preocupación firmando una carta abierta ante la postura del nominado republicano frente al cambio climático si éste llega a la presidencia de los Estados Unidos.
Otros personajes famosos como The Avengers muestran incertidumbre a través de un video en YouTube en el que piden votar en contra del candidato del Partido Republicano Donald Trump. También, el cofundador de Facebook Dustin Moskovitz se ha unido apoyando con 20 millones de dólares al equipo de Clinton por estar en desacuerdo con la visión del republicano.
Igualmente, entre los hispanos existe un rechazo contundente hacia Trump. La gran mayoría de los hispanos respalda a Hillary Clinton. La última encuesta del Wall Street Journal/NBC News/Telemundo reveló 65% de preferencia por la demócrata en comparación con 17% para el republicano. El mismo sondeo mostró que casi 8 de cada 10 de este grupo electoral tiene sentimientos negativos hacia el millonario.
Es claro que este personaje ha logrado unificar grupos de personas en contra de él mismo. El rechazo hacia su propuesta política se propaga a través de un sin número de personalidades: cantantes, actrices, actores, escritores, periodistas, académicos, etcétera quienes han unido sus voces para gritarle al electorado lo trascendental de no votar por Donald Trump por ser un pésimo candidato, el peor, el más malo.





