Morelia/Redacción
En redes sociales, particularmente en Facebook, se socializó un trabajo periodístico de Adán García, corresponsal del diario Reforma, titulado Pega crimen a la Iglesia, el cual, por su importancia, damos a conocer en forma textual:
En la víspera de la visita del Papa Francisco, la Iglesia aún espera justicia ante el asedio del crimen organizado que opera en el País y que, en el caso Michoacán, incluso ha alcanzado a sacerdotes.
En la región de Apatzingán, cinco curas han sido asesinados en los últimos 15 años, incluyendo uno que reclamó a narcotraficantes el haber invadido terrenos familiares para sembrar mariguana.
“En el terreno de sus hermanos sembraron mariguana y el sacerdote se inconformó. Lo ultimaron por ese motivo”, señaló el Cardenal Alberto Suárez Inda.
“Otro murió porque le llegó una bala cruzada por circunstancias, cuando estaba en un pueblo. Todo esto el Papa ya lo sabe y creo que la gente de Apatzingán ha sufrido y llorado por esto”, añadió al ser cuestionado sobre la violencia contra clérigos.
En esa misma región de Apatzingán, los sacerdotes también han enfrentado amenazas, algunos por apoyar el surgimiento de grupos de autodefensa que se levantaron en armas en 2013 para combatir al crimen organizado.
En 2014, el entonces obispo Miguel Patiño acusó a fuerzas federales de allanar templos de Apatzingán en su afán por encontrar a líderes del grupo criminal Los Caballeros Templarios.
“El día 23 de julio de 2014, un grupo de marinos con agentes del Ministerio Público Federal irrumpieron violentamente, sin orden de cateo, en el templo y el curato de Las Cruces, amenazando de vejación a la catequista y secretaria de la parroquia.
“Le querían arrancar información acerca de las armas y el escondite del individuo a quien apodan La Tuta y sus secuaces, que de acuerdo con una denuncia supuestamente se encontraba en el lugar”, exhibió en una carta.
Detalló que, con lujo de violencia, revisaron instalaciones, abrieron computadoras e intentaron levantar la mesa del altar y abrir el Sagrario, el sitio donde se guarda la sagrada hostia en los templos.
Patiño narró que el 1 de agosto de 2009 se dio un hecho similar, cuando fuerzas federales ingresaron al templo del Perpetuo Socorro, de Apatzingán.
“Curiosamente, en ambas ocasiones las autoridades buscaban en los templos al sr. Servando Gómez Martínez, alias La Tuta (entonces líder de los templarios)”, refería la carta del obispo, quien el año pasado fue relevado del puesto, en medio de supuestas amenazas en su contra.
El 14 de junio de 2015, el sacerdote Gregorio López, «Padre Goyo», advirtió sobre la infiltración del crimen organizado en la Fuerza Rural, cuerpo policiaco creado por el gobierno para absorber a las autodefensas.
“(El ex Comisionado federal para la Seguridad, Alfredo) Castillo vino e hizo las cosas con los pies y dejó muchos autodefensas que se infiltraran, entre ellos Los Viagras, los H3, hay muchos criminales metidos, templarios arrepentidos”, acusó en entrevista.
López se dio a conocer en 2013 por su apoyo a las autodefensas y por oficiar misa utilizando chaleco antibalas ante las amenazas de muerte en su contra.
Su activismo le costó no sólo amenazas del crimen organizado, sino también ser suspendido el año pasado de su ministerio.
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En la región Occidente de Michoacán, zona que disputan templarios y el Cártel Jalisco Nueva Generación, un sacerdote lleva desaparecido desde el 27 de diciembre de 2012.
El Cardenal Alberto Suárez Inda reconoció que, a más de tres años de distancia, siguen sin conocer el paradero del padre Santiago Álvarez Figueroa.
“Ya tiene años desaparecido, no tenemos noticias. Lo más seguro es que ya no tenga vida porque si no ya hubiera habido un indicio, pero no lo hay. Tristemente no llegó a su casa cuando lo esperaban un fin de año a cenar con sus papás”, recordó.
Suárez no descarta que el desaparecido cura haya sido confundido.
“Una hipótesis es que lo confundieron, que algún familiar de él a lo mejor tenía algo que debía y por revancha o confusión lo mataron. Dios quiera que un día se aclare porque al día de hoy no tenemos noticias.
“Este es un dolor muy grande para el señor Obispo de Zamora no tener información de si vive o muere. Lo mismo para sus papás”, destacó el también Arzobispo de Morelia.
El padre Santiago había recibido la ordenación sacerdotal el 16 de diciembre de 2011, un año antes de su desaparición, con una celebración en su comunidad de origen, Paredones, Municipio de Jiquilpan.
Las investigaciones indican que, el 27 de diciembre de 2012, el cura ofició en la localidad de Jacona y al finalizar abordó su vehículo para dirigirse a su pueblo a pasar el fin de año.
“Al tomar el camino, hizo una llamada telefónica hacia las 9:00pm a una hermana religiosa, pero nunca llegó a su casa, donde lo esperaban sus papás y hermanos. Nadie lo ha visto; nadie ha visto su carro”, refiere una carta publicada en 2013 por la Diócesis de Zamora.
En esa misiva, la jerarquía religiosa mandó un mensaje a los autores de la desaparición del sacerdote.
“Les pedimos, por amor de Dios, devuelvan sano un hijo a su madre; un hermano a sus hermanos; un sacerdote a la comunidad; un promotor vocacional a los adolescentes y jóvenes”, citaba el escrito.






