Morelia, Michoacán.- Entre la amplia variedad de especies que resguarda el Zoológico de Morelia, hay un ave que sorprende por su exotismo y belleza: el turaco, originario del continente africano. Su plumaje verde y azulado, coronado con un pico anaranjado brillante, lo convierte en un verdadero tesoro alado.
Lo más fascinante de esta ave se revela en el momento de emprender el vuelo: sus alas despliegan un rojo intenso que contrasta con el resto de su plumaje. Se trata de un destello fugaz y difícil de capturar en imágenes, lo que lo convierte en uno de los secretos mejor guardados del zoológico.

El turaco pertenece a la familia Musophagidae, conocida por sus especies frugívoras que se alimentan principalmente de frutas, aunque también incluyen hojas, flores y pequeños insectos en su dieta. Son aves de hábitos tranquilos y reservados, pero su sola presencia enriquece la colección del recinto, ofreciendo a los visitantes la oportunidad de contemplar una especie poco común en México.
Además de su atractivo estético, los turacos poseen un rasgo único en el mundo de las aves: los pigmentos que les dan su color no provienen únicamente de la estructura de las plumas, sino de moléculas llamadas turacina (roja) y turacoverdina (verde), exclusivas de este grupo. Esa peculiaridad los convierte en objeto de interés científico y en un ejemplo de la riqueza natural que el Zoológico de Morelia pone al alcance del público.






