El hundimiento del Quetzalcóatl

Foto: Especial

Lázaro Cárdenas/Carlos Torres Oseguera

Al sur de bahía Bufadero, en el poblado costero de Caleta de Campos, desde hace 11 años yace sumergido, convertido en un arrecife artificial, lo que fuera el buque de guerra E10: Quetzalcoatl, de la Armada de México, pero su potencial está lejos de ser aprovechado.

 Una década ha pasado del hundimiento el 24 de noviembre de 2006, fue sumergido el casco de lo que fuera el Quetzalcóatl, un navío de 119 metros de eslora, considerado como el arrecife artificial más grande de México.

Desde los 2 primeros años, el barco se convirtió en una nutrida colonia de peces, cumpliéndose uno de los objetivos, ser un banco de peces para su captura.

 Es un punto de captura de peces señala un pescador de la zona, y también se hace buceo lo que atrae turistas expresamente a la práctica de sumersión en el lugar que posee 30 metros de profundidad.

El delegado de Turismo, Ramón López Pedraza dice que hay gente ya capacitada para hacer buceo y con equipo, pero no ha escalado como empresa porque hay baja demandada de visitantes para la actividad.

Además, cuenta, vienen con sus propios equipos, los lugareños solo rentan sus embarcaciones para llevar las visitas al Quetzalcóatl.

De hecho, reconoció, se ha deprimido la demanda por la connotación de inseguridad que estigmatiza en la zona, asegurando que no hay tal.