Buenos Aires, Argentina.| Acueducto Noticias. – Corría marzo de 1998 y Alfio “Coco” Basile debutaba como técnico de San Lorenzo. En el vestuario, minutos antes del duelo contra Platense, un cura entró para saludar a los jugadores. Era nada menos que Jorge Mario Bergoglio, fanático del Ciclón y futuro Papa Francisco. Pero ese día, no fue bien recibido. “Echalo de acá, ese tipo es mufa”, ordenó Coco al presidente del club, Fernando Miele.
El papa tenía nueve años cuando San Lorenzo ganó el campeonato argentino de 1946 gracias al “terceto de oro”, formado por Armando Farro, René Pontoni y Rinaldo Fiaramonte, uno de los mejores tridentes del fútbol argentino.
Jorge Mario Bergoglio se apasionó de aquellos jugadores y del Ciclón hasta el punto de que podía recitar de memoria la plantilla completa más de 70 años después.
“Cuando le dijo que no lo quería, el cura me miró con una cara que no te la puedo explicar… abrió la puerta y se fue. Esa noche ganamos 4 a 1 con tres goles del Beto Acosta”, recordó entre risas el exentrenador años después.
Cuando Bergoglio fue nombrado Papa, el propio ayudante de Basile se lo recordó: “¿Viste quién es el Papa? ¡El que echaste del vestuario!”.
Una historia única que mezcla fe, superstición y fútbol argentino.






