El corazón de Morelia, entre el grafiti y los trazos vandálicos

Imagen Félix Madrigal/ACG

¿Es arte si no hay permiso? La delgada línea entre mural y pinta vandálica

Redacción Félix Madrigal/ACG

Morelia, Michoacán. – Las fachadas del Centro Histórico han sido escenario, en los últimos meses, de un incremento notable de pintas no autorizadas. Inmuebles de cantera rosa, esculturas y muros con valor patrimonial han sido intervenidos con símbolos, frases o firmas rápidas.

Durante el primer semestre de 2025, se han registrado daños en más de 30 puntos del primer cuadro de la ciudad. En muchos casos, las afectaciones han implicado altos costos de restauración, ya que remover pintura de materiales históricos como la cantera requiere técnicas especializadas para evitar un mayor deterioro.

Este contexto es importante distinguir entre distintas manifestaciones visuales en el espacio público. Se considera grafiti vandálico a aquellas intervenciones que se hacen sin autorización, generalmente con rapidez, en forma de firmas o tags. Por otro lado, se reconoce como arte mural a las obras creadas con planeación, intención estética y consentimiento de quienes resguardan el lugar donde se realizan.

La diferencia no radica solo en la técnica o en la calidad visual, sino en el marco en el que se realiza cada acción. El grafiti sin permiso, especialmente sobre monumentos o edificios históricos, está catalogado como daño al patrimonio, y su reparación puede tardar semanas e incluso meses, dependiendo de los procedimientos que requieren ciertos inmuebles protegidos.

Para encauzar estas expresiones, se han abierto espacios donde sí es posible intervenir con libertad y creatividad. Algunos muros de uso común, bardas públicas y espacios culturales han comenzado a recibir murales con mensajes sociales, diseños colaborativos o propuestas estéticas que dialogan con su entorno.

Mientras tanto, las calles de Morelia reflejan esta tensión entre intervención y preservación. Hay trazos que aparecen de noche y muros que se llenan de color con la luz del día. Lo que define su permanencia no es sólo el color, sino el respeto por el espacio compartido.