“El cereso no era un hotel”

Imagen: ACG

Morelia/Héctor Tenorio

El director del cereso Francisco J. Múgica, Félix López Rosales, negó que bajo su administración existiera un autogobierno: “La dirección siempre estuvo pendiente de mantener el orden; cuando llegué querían introducir refrigeradores. Los de la Pepsi ya lo estaban bajando, le dije que no podían hacerlo y tuvieron que subirlos de nuevo”.

También rechazó que se hubieran violado los derechos humanos de los 334 presos que fueron trasladados el 2 de abril al penal Franco Rodríguez, mejor conocido Mil Cubres, “por seguridad no pudimos avisarles a los familiares. Se hizo por seguridad de la ciudadanía y del personal admirativo”. Añadió que los presos sabían de su traslado, que las informaciones se las habían mandado de afuera. “Hubo un intento de mitin que se controló”.

Dijo que las pertenecías se han ido entregando desde el día de ayer, pero solo pueden entregarse a los familiares directos que estuvieran registrados en sus expedientes.

Sobre las pertenencias de los reos explicó que al interior del penal había 32 talleres y hacían sus propios muebles: “No era un hotel donde se podía hacer cualquier cosa”.

Rechazó que hubiera cosas irregulares en el cereso: “Todos estaban bien atendidos, claro aquí hubo autodefensas y por su seguridad los tuvimos que mantener separados. Se le dieron dos galeras la 28 y la 29 pero no tuvieron privilegios”

López Rosales asumió el cargo el 16 de junio de 2016, cuando había 414 presos, 80 de ellos obtuvieron libertad bajo su administración: Hay dos grupos de autodefensas a los que se les dio libertad condicional, que fue el grupo de Tubiscatio y de Caleta de Campo.

El funcionario explicó que en Mil Cubres no tendrán problemas de hacinamiento, ya que con los presos del cereso Francisco J. Múgica serán 1550 en total y tiene una capacidad para dos mil presos.

Comentó que las 70 personas que tienen bases y laboran en el cereso Francisco J. Múgica serán llevados al penal de Mil Cubres.