Morelia, Michoacán | Redacción Agencia ACG.- Más allá de su función comercial, el mercado conserva un espacio que ha sido fundamental en su historia: el altar ubicado en su interior, el cual forma parte de la identidad y organización de los propios locatarios desde los orígenes del inmueble.
Según el testimonio de Andrés Calvillo Rodríguez, locatario e hijo de comerciantes fundadores, el altar existe desde antes de la inauguración formal del inmueble. La imagen de la Virgen de Guadalupe fue trasladada desde el antiguo mercado que se ubicaba frente al templo de San Francisco, cuando los comerciantes se reubicaron en el actual edificio, como parte de los elementos que los identificaban como comunidad.
El mercado fue inaugurado el 28 de diciembre de 1966, fecha en la que los propios locatarios participaron en el traslado del altar. Con el paso del tiempo, muchas de las personas que formaron parte de esa etapa inicial han fallecido; sin embargo, sus hijos y nuevas generaciones continúan cuidando este espacio, manteniéndolo como un referente histórico dentro del mercado.

Con los años, el altar ha tenido diversas adecuaciones. De ser un espacio sencillo, se le colocó piso, un altar de cantera y se amplió ligeramente su estructura. Estas mejoras se han realizado de manera gradual, gracias a la cooperación de los comerciantes, quienes también cuentan con un comité encargado de su mantenimiento y coordinación.
Actualmente, en el altar se celebra misa todos los domingos a las 9:00 de la mañana, una actividad que forma parte de la dinámica habitual del mercado. Muchas personas acuden principalmente a realizar sus compras y, al coincidir con el horario, permanecen en el lugar, reforzando el sentido comunitario del espacio.
Para los locatarios, el altar es esencial porque representa continuidad, memoria y organización. Es un punto de encuentro que recuerda los orígenes del mercado y la manera en que, pese a los cambios, se han conservado tradiciones que fortalecen la convivencia entre comerciantes y visitantes.






