De manera gradual y no solamente de percepción, pero ya podemos avizorar que hay una mayor aceptación social, que no resignación, por la construcción y equipamiento del teleférico en Uruapan, al tener mayores conocimientos de su operación, de su funcionalidad.
Esa obra, de movilidad, que lleva alrededor de medio año de retraso, se prevé inaugurarse en el transcurso del próximo mes, no solo será considerada como una de las grandes realizadas en el actual Gobierno de Michoacán, sino que es parte de una catapulta político electoral.
Nada extraño, en ningún tipo de ente gubernamental, combinar una obra de gran calado, con la mayor transparencia posible, en todo sentido, con incidencia de carácter político, aunque en el caso de Uruapan no tendrá los efectos positivos esperados en el segundo punto.
Y es que, en Uruapan, el Movimiento del Sombrero, fundado por Carlos Manzo Rodríguez, está demasiado arraigado, con amplio dominio, como para que su peso político electoral se vea alterado por un teleférico proyectado e impulsado por un gobierno estatal morenista.
Sin embargo, esa obra, al igual que las colaterales que tienen que ver con la movilidad, sin lugar a duda servirá de dique para impedir que Morena siga erosionándose en la llamada Perla del Cupatitzio, tras un cuestionado gobierno local presidido por Ignacio Campos Equihua.






