Editorial. Michoacán, una Fiscalía agobiada

Especial


Acueducto | Samuel Ponce Morales


1.- Desde hace tiempo que no se veía una Fiscalía General de Michoacán, presidida por el perredista Adrián López Solís, tan presionada con un caso, suscitado en la capital michoacana, como el de Jessica González, una joven que desapareció en la capital y que fue hallada sin vida y que ya se tiene en la mira al principal sospechoso.


2.- Y es que familiares y amigos de Jessica fueron impulsando manifestaciones en demanda de justicia que fueron creciendo, para pasar de decenas a cientos, casi miles, de protestantes, entre ellos anarco feministas, especialistas en escandalosos actos de vandalismos, situando a las autoridades correspondientes contra la pared.

3.- Algunas fueron protestas iracundas, con intentos de ir ubicando escalones de radicalización con endebles pero ruidosas banderas, consignas, en contra de los gobiernos de Morelia y de Michoacán, voces aisladas exigiendo las dimisiones de sus titulares, tal vez, tal vez, por la ignorancia de no entender que parte de las respuestas están en la Fiscalía.


4.- Una Fiscalía que actuó más obligada por las circunstancias, por el clamor de exigencia de justicia y que esta no se desbordara como se veía venir, que por sus burocráticos protocolos de procedimientos; ahora, a esperar la aprehensión del principal sospechoso que tiene que ser más a corto plazo que a mediano, porque a diferencia de otros casos, este no se olvidará.
5.- Y en estos tiempos políticos electorales el descarrilamiento del caso de Jessica podría a costarle sobre todo al PRD, situado en el Gobierno de Michoacán, una derrota más que anunciada y con ello entrar a un estado de coma a nivel nacional. Por ello, ahí, en la Fiscalía, con un perredista a cargo, está la clave no solo de contener un espíritu perdedor, sin catapultarse a sí mismo.