La pugna interna en Morena Michoacán no es un duelo de dos, sino que es un ecosistema complejo donde las piezas se mueven con frialdad.
Raúl Morón Orozco y Carlos Torres Piña protagoniza el choque frontal por el control de las estructuras, aunque el terreno es más amplio.
La sombra de la paridad de género obliga a mirar con lupa a Gabriela Molina Aguilar, quien ha escalado posiciones con una narrativa de eficiencia.
Sin embargo, Fabiola Alanís Sámano no cede espacio, amparada en una trayectoria de izquierda que reclama su lugar en la encuesta definitiva.
Por otro lado, Gladys Butanda Macía aparece como la carta de renovación, impulsada por un perfil técnico que busca romper con el pasado político.
Cierto, la rivalidad entre Raúl Morón y Carlos Torres podría terminar de desgastarlos, abriendo la puerta a una mujer que adopte la estafeta de unidad.
En este juego de espejos, Gabriela Molina y Fabiola Alanís representan visiones partidistas distintas que chocan tanto como los punteros varones.
Si, el Consejo Nacional de Morena, a realizarse este domingo determinará si reconoce la estructura territorial de del fiscal o la lealtad histórica del senador.
A la vez, la presencia de las aspirantes garantiza que la decisión no sea un simple acuerdo de cúpulas masculinas como se teme visualizar.
Michoacán se dirige a una encuesta morenista de pronóstico reservado, en la cual, el equilibrio de fuerzas determinará si habrá humo blanco o continuará la ruptura.






