Acueducto Online | Columna
1.- Vaya, vaya, en esta esta semana el ex gobernador michoacano Silvano Aureoles Conejo, de extracción perredista, tuvo una buena y una mala, la primera, a nivel local, que se aprobó la Cuenta Pública 2020 y la segunda, de corte nacional, la difusión de una nota periodística que establece que investigación a sus dos hijas.
2.- Sin embargo, lo que se establece en el segundo punto es que se siguen acumulando acusaciones, denuncias, directas e indirectas, así como de todo tipo, desde mediáticas hasta penales, en contra del ex mandatario por presuntas irregularidades durante el periodo en que fue Jefe del Ejecutivo del estado.
3.- Y, en ese sentido, hay quienes preguntan dónde (¡carajos!) está Silvano, porque no da la cara como cuando la dio en el caso de la ex Casa de Gobierno de Michoacán, una acusación más mediática que nada, pero que a raíz de ahí hay otros casos ya más documentados como el de los cuarteles policiacos, por cita uno de ellos.
4.- Pero esa insistencia, recurrente, con muchos dejos de rencor y hasta sed de venganza, de dónde está Silvano, del porqué no da la cara, parece ser una obsesión de venganza, y lo es, y no porque lo digan sus enemigos políticos él saldrá de su espacio, lo hará cuando crea conveniente o cuando la justicia lo convoque ajustar cuentas.





