Morelia/Samuel Ponce Morales
La desconfianza entre los legisladores, ante la falta de libertad para votar en conciencia y no por consigna política volvió a relucir en la sesión del pasado miércoles cuando, luego de la votación para legitimar a Ana Luz Mila Barrera como magistrada, el supuesto acuerdo no le alcanzó y se tuvo que declarar un receso para volver a negociar la posición.
Y es que un voto fue anulado, por la rebeldía de alguien del PRI que rayó el nombre de Hérrejón Saucedo y quiso escribir el de Mila Barrera pero su letra resultó ininteligible y hubo también un panista desobediente que optó por dar su voto a Juan Salvador Alonso Mejía, dos voto desperdiciados dirían los políticos, por no decir revienta acuerdos.
Fue entonces que el presidente de la Mesa Directiva Pascual Sigala Páez intentó cambiar la práctica parlamentaria del voto cedular, el más opaco que hay porque supuestamente a los diputados les entregan tarjetitas con los nombres de los aspirantes para que elijan, pero la mayoría de las veces únicamente les entregan una que contiene el nombre del beneficiario y hacen un carrusel para depositarlo en una urna transparente que no es más que una pecera.
Aun así ha habido más votos que diputados y por eso ordenó que hubiera dos peceras una para depositar el voto bueno y la otra para las otras tres tarjetas, pero hubo rebelión de los priistas y lo más que se logró fue que no hicieran el carrusel sino que uno a uno, por orden de curul, pasar a depositar su voto en una segunda votación que tampoco le alcanzó a Mila Barrera y el asunto se devolvió a la Comisión de justicia para que acerque elementos que permitan tomar una decisión.





