Morelia/Constanza Huazano
Esta es la décimo segunda temporada de conciertos, los cuales se realizan todos los jueves en el Conservatorio de las rosas.
Hoy se presentó el ensamble de saxofones, integrado por cuatro estudiantes de bachillerato del Conservatorio.
A las 8:00 pm la sala «Niños cantores» comenzó a llenarse. La fila para entrar avanzaba, pero no terminaba. Dentro, pronto se llenaban los asientos de las filas, los últimos en entrar buscaban lugares, lograban encontrarlos con dificultad.
El protagonista de esta noche fue el saxofón: Saxofón soprano, saxofón alto, saxofón tenor y el saxofón barítono, a cargo de tres alumnos y bajo la supervisión del profesores Juan Alzate.
El sonido envolvía la sala; cada compás retumbaba en las paredes y en cada silencio, permanecía una vibración que se difuminaba, y quedaba como secuela de la melodía.
Desde hace ya muchas décadas que se relaciona al saxofón y a la música jazz como un dúo inseparable. Hoy se ha dado a conocer el repertorio musical que existe para este instrumento, pero no solo en el jazz, sino también en música clásica.
El saxofón es un instrumento relativamente nuevo, por lo tanto no hay música clásica especial para él, pero se han hecho transcripciones de partituras para instrumentos de cuerdas, a saxofón.
Esta noche, el público pudo disfrutar de una variedad musical poco común, pues un cuarteto de sólo saxofones, recorrió distintos periodos de esta disciplina artística (música), combinando lo que se conoce como música clásica y el jazz.
La sensación que produce la ejecución del jazz a través del saxofón, penetra en la percepción sensible del espectador y remonta a épocas específicas en las que a pesar de los años, puede seguir dialogando en un lenguaje único con el receptor, en este caso fueron los asistentes del concierto.
El jazz conduce a la divertida pero complicada dinámica de la improvisación, un acto que va ligado a la habilidad sensorial, presente al interpretar melodías en instrumentos, al cantar, al bailar.
El género que nació en los barrios de Nueva Orleans, Estados Unidos, tiene una carga simbólica social, que se ha ido modificando y al Día de hoy es estudiada de manera académica por alumnos de las carreras en música de todo el mundo.
Hoy con una sala llena casi por completo, estudiantes de bachillerato lograron llevar un acontecimiento musical de lo clásico al jazz . Éstos tuvieron un acercamiento a la música como acto profesional y acercaron un instrumento que es poco común que tenga un espacio exclusivo, a un público que merece disfrutar de él y su variedad de posibilidades.





