Morelia, Mich. | Montserrat Herrera/Acueducto Online.- Desde antes de las 10:00 am, aficionados buscaron los mejores lugares en Plaza de Armas, justo enfrente del monumento a Benito Juárez, pues una pantalla inmensa esperaba impaciente el debut en este Mundial Qatar 2023 de la Selección Mexicana.
La compañía Telcel ofreció el espectáculo a los morelianos, regalando globos para que pudieran hacer ruido cuando la emoción les desbordara.
El himno nacional traspasó la pantalla y tocó los corazones de los aficionados, los cuales entonaron el himno con la mano en el pecho.
Fue así como dio comienzo el partido México – Polonia, y la gente tenía los nervios de punta cada vez que el equipo contrario se acercaba a la portería tricolor.
Ni la edad ni el género importaron en los 90 minutos de partido, hombres y mujeres gritaban de emoción al ver cómo México dominaba la mayor parte del encuentro.





Adultos de la tercera edad se encontraban sentados, disfrutando del show, con su bastón en mano o intentando alcanzar a ver la gran pantalla, algunos solidarios cedieron sus lugares al verlos, para que así, todos pudieran gozar tranquilos cómo México se lucía en Qatar.
En eso, marcaron penalti para Polonia, lo que hizo gritar a la afición de miedo, esperando no ver un 0 – 1 en contra del país.
Fue ahí donde los nervios se respiraban, el ambiente tenso comenzó a crecer y nos envolvía a todos como humo, los pies de algunos no dejaban de moverse como muestra de desesperación.
Mientras veían que Lewandowski acomodaba el balón, los morelianos se cruzaban de dedos y piernas, poniendo todas sus esperanzas en Guillermo Ochoa.
Aunque Lewandowski dio una fuerte patada, el portero mexicano logró atajar el penalti, lo que hizo gritar a todos en Plaza de Armas, levantándose de sus sillas y besando las camisetas de la Selección.
La afición acababa de presenciar un momento histórico, pues ningún mexicano había podido parar un penal en la Copa Mundial FIFA desde hace 92 años, cosa que logró Ochoa y, a su vez, los memes en redes sociales sobre él se convirtieron en alabanzas.





Los gritos de «¡Viva México!» se volvían uno solo en la multitud, decenas de personas que llenaron los asientos y unos cuantos más que se encontraban tanto dentro de la Catedral de Morelia como alrededor de las sillas.
Durante los siguientes 20 minutos de partido, la afición seguía aferrada a sus sillas esperando una jugada maestra que les regalara un gol, pero no sucedió, aún con 7 minutos extras.
Al terminar el partido, la gente salió aún con la sonrisa en la cara de que, aunque no haya ganado México, en sus palabras, fue un partidazo…








