Morelia, Mich. | Montserrat Herrera/Acueducto Online.- En la puerta principal del Palacio del Poder Legislativo, los megáfonos con las consignas «si Bedolla fuera mujer el aborto sería ley» y «saquen sus rosarios de nuestros ovarios» retumbaron por la avenida principal de la capital michoacana.
Después de que el Congreso del Estado pospuso la votación y discusión sobre la despenalización del aborto en Michoacán, las feministas siguieron en pie de manifestarse a favor de sus derechos reproductivos.
El decreto aprobado por los diputados de Comisión de Justicia del Legislativo indica que se le impondrá a las mujeres que decidan interrumpir su embarazo hacer de 6 meses a un año de servicio comunitario, así como ir a terapia y recibir educación sexual en el ámbito de planificación familiar.
Este decreto hizo movilizarse a los colectivos feministas, quienes se presentaron con pañoletas en donde se leía «educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir», cantaron al unísono sus consignas.



Esta manifestación no era la única en la Avenida Madero, pues un grupo de normalistas, así como personas del Sistema Estatal de Educación Infantil también abarcaron parte de la calle principal del centro histórico, deteniendo su paso.
Durante más de una hora, las feministas cantaron y a aplaudieron al son de «la que no aplauda es macho», pero las puertas del Palacio no fueron abiertas.
En desespero, comenzaron a golpear y mover la puerta principal y el humo verde se hizo presente, «queremos nuestra audiencia como se la dieron a los antiderechos», gritaron.
Por un momento las puertas fueron abiertas dejando entrar a solo cinco de ellas a dialogar, por lo que el resto siguió fuera a parar el tráfico.
Por otro lado, el Sistema Estatal de Educación Infantil, quienes todavía no tenían resolución, copiaron estos actos y decidieron empujar la puerta del Palacio.
Es así como el grupo feminista como el de estancias infantiles se unieron para seguir golpeando la puerta, por lo que, por dentro del Palacio, tuvieron que atracar una silla para que la puerta no abriera.
En eso, tres personas, autodenominadas providas, se acercaron al grupo feminista a gritar «matriz por aborto», pero las voces a favor del derecho a decidir sonaron más fuerte.
Las feministas formaron una barrera para que estas personas no amedrentaran a nadie y, después de un rato, se retiraron.








