Psicóloga | Análisis
Citando a la organización mundial de la salud, el riesgo de sufrir enfermedades mentales se incrementa en ciertos grupos, como aquellos que viven en pobreza extrema, los desempleados, las personas con altos niveles de marginación, las víctimas de violencia, los migrantes y refugiados, los indígenas, las mujeres, hombres, niños y ancianos maltratados o abandonados; personas con discapacidad; quienes padecen enfermedades crónicas. Los problemas de la salud mental afectan a la sociedad en su totalidad, por lo que representan un desafío para su desarrollo.
En México al 2020 la presencia de trastornos metales ha incrementado hasta cubrir el 30% de la población en el país, las principales enfermedades mentales son la esquizofrenia, el trastorno bipolar, la depresión severa, el trastorno obsesivo compulsivo, el Alzheimer y otras como la epilepsia y la anorexia, más de 90 millones a nivel mundial sufren trastornos causados por el alcohol y las drogas una estadística preocupante en el contexto de México y que es de reconocer que ha sido uno de los ejes de atención de la administración federal vigente así como una de las iniciativas que han fortalecido la administración del Gobernador actual de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla.
Sin embargo es un tema complicado de abordar por el descuido histórico en su manejo, la salud mental no ha sido nunca un tema primordial para ningún gobierno, la salud en general y el buen funcionamiento de los servicios públicos siempre a sido un factor controversial por las malas condiciones de infraestructura, los recursos administrativos, los sindicatos, la mala atención, falta de medicamentos, entre todos estos problemas estructurales, la salud mental ha pasado a ser un tema en el olvido, lo cual nos ha dado como resultado este disparo significativo en el deterioro mental de la población.
Y bueno ahora que la depresión, las adicciones y el aumento en los suicidios se ha convertido en un problema de salud pública, y que los costos económicos son realmente cuantificables, es que se comienza a ver una luz al final del túnel, con las recientemente aprobadas reformas sobre salud mental, en las cuales se plantea la integración de los servicios psiquiátricos a los hospitales generales, esto tiene el objetivo de brindar una atención con perspectiva de género, respetuosa de los derechos humanos y sobre todo el fácil acceso para cualquier sector poblacional.
Y no queda más esperar para medir y probar en la práctica estas nuevas estrategias de atención mental a la población en México.





