|.- En los últimos tiempos, el magisterio michoacano, en particular el llamado democrático, hoy dividido, no ha estado a la altura de las circunstancias que reclaman los intentos de desarrollo del estado, sobre todo en la parte que le correponde, la enseñanza de calidad, vamos ni siquiera en su mínima expresión.
2.- A estas alturas, una de las mejores profesiones pagadas en la entidad es la de los maestros, aunque un gran porcentaje de ellos no tenga el perfil, la vocación, requerida; cierto, ese logro no ha sido fácil, pero ya rebasaron los límites, llegando a una increíble y cínica voracidad, más, más y más, como en los no justificados 52 bonos.
3.- Difícilmente, los maestros entenderan que parte de la crisis en las finanzas públicas michoacanas tienen que ver con esa voracidad, lo cual no pueden argumentar simplistamente diciendo que otros, los gobernantes, han saqueado peor las arcas. Y ya no pueden maquillar su lucha particular con una de carácter social, popular.
4.- Hoy, a diferencia de otras etapas de Michoacán, los maestros no son ni una pizca de agentes de cambio, al contrario, son un derroche de contención de desarrollo, y eso se sitúa entre sus acciones radicales que paralizan en buena parte la vida productiva y la mediocre educación que ofertan a los pequeños y adolescentes escolares.
5.- Por eso, prácticamente tenemos un magisterio que se da la vie en rose; claro, claro, no es tan fácil tener, al final, esa la vie en rose, teniendo dirigencias formales y no que aparte de someterlos en un adoctrinamiento ideológico, los mantiene más que amagado, esclavizados a realizar faenas dizque revolucionarios, sino quieren deslindarse de esa vie en rose.





