Cherán/Héctor Tenorio
Pedro Chávez Sánchez, integrante de Consejo Mayor de Cherán, consideró que, a seis años de haber iniciado el movimiento, han superado el problema que representó la tala criminal y el narcotráfico: “Podemos afirmar que logramos la protección a la comunidad, ahorita nos mantenemos libres de esa situación, nos encontramos protegidos”. Explicó que “el levantamiento” fue por la inseguridad, la injusticia, la corrupción, “hemos logrado la reconstrucción de nuestro territorio”. Añadió que ahora afrontan “la dificultad de la falta de conocimiento, de entendimiento y la falta de fundamentos en los comentarios que hace el propio gobernador (Silvano Aureoles Conejo) y la gente en las dependencias, pero nosotros ya lo trascendimos”.
Precisó que, si el gobernador está diciendo que actúan fuera de la ley, “entonces no tiene el conocimiento pleno de que estamos establecidos, que la consulta nos ha dado el derecho a tener lo que tenemos y que no es un capricho como él lo dice, y tampoco tenemos a la gente aquí condicionada. Lo otro que él manifiesta es que los magistrados hacen cosas atrás de sus escritorios. No fue así, nosotros fuimos a una controversia donde presentamos los elementos para que estemos así. No alcanzan a entender, ellos no lo ven como una alternativa a la crisis generada por los partidos políticos y nos quieren hacer ver como sus contrincantes, cuando no es así”.
Manifestó que el reto es consolidarse, que no se vaya por otro sentido: “Decidimos regirnos por los usos y costumbres. Incluso esta palabra la están usando para otras situaciones, en diferentes contextos”. Reconoció otros problemas como el grafiti, el desempleo y la falta de infraestructura.
Respecto a la represión en Caltzontzin y Arantepacua, lo calificó como un agravio y una violación a los derechos humanos: “Es una situación que nos indigna como comunidad, nos duele que en pleno siglo XXI con discursos y trabajos donde se dice que se respetan los derechos de los pueblos originarios y cómo incidir en el desarrollo de ellos, hoy se da lo contrario. No solo en Arantepacua, sino en la mayoría de las comunidades originarias”.
Desde su punto de vista hay un odio, un desprecio, una marginación, un total abandono a la atención de las necesidades de las comunidades en la Meseta Purépecha.
“Eso se puede ver en los últimos hechos recientes en Caltzontzin, Aranza, Nurío, San Felipe, Cheranástico, Zirahuén, Santa Fe, Arantepacua, Nahuatzen… Hay una falta de sensibilidad a situaciones que nosotros sí entendemos, pero ellos con esta idea de mercantilizar, de un desarrollo muy cuadrado que implica un daño a nuestros recursos naturales y territorios. Parece que solo eso les da el margen de poder actuar, nosotros actuamos en otra lógica. El proyecto que tenemos es la defensa de la vida, somos herederos de estos territorios. En cambio, ellos sostienen un desarrollo a través de que lo moderno nos sacará del atraso; parece que estamos en la época de la conquista, cuando se quería civilizar a las comunidades cuando en realidad, con las batallas éticas que hemos dado, ya no estamos en esa sintonía: Más bien respeten nuestra dignidad y la situación que hemos planeado desde tiempos memorables”.
Reflexionó sobre la globalización y la destrucción que genera en la identidad de las comunidades, él se sinceró: “Sería falso decir que nos encontramos fuera de ese proceso, estamos dentro de él. Sin embargo, ni en 500 años han podido acabar con nuestra identidad. Ahora con lo que sucede en varias partes del país donde se da un hartazgo, una impotencia y un rechazo a este sistema económico político, eso es lo que nos mantiene vivos, decir que sí podemos demostrar, que podemos hacer las cosas de otra manera y evidenciar que todo lo que sucede en el mundo, toda esta destrucción es a raíz de la globalización encauzada en mercantilizar la política, la vida está mercantilizada”.
Advirtió, “si no nos dejan sostenernos, ni respetan este modo, nos vamos a envolver en una situación de destrucción de lo último que tenemos, que es parte de los pueblos originarios. Lo que nos mantiene es la identidad, nuestra cultura y nuestra organización. Aunque algunos vean los usos como abusos, nosotros decimos que están mal encauzados, por esta lógica de ganar, de competir y finalmente destrozarnos, depredarnos”.
Chávez Sánchez tiene claro la ruta a seguir: “Si nosotros somos los primeros dueños de estas tierras, lo primero que debemos hacer es estar dentro del marco de la ley, tenemos que ser precedentes para la revolución o las revoluciones que se den. Los gobiernos qué más quisieran que dijéramos que nos apartamos de las obligaciones y derechos, nosotros tenemos que estar en esa parte y hacerlo, tenemos las obligaciones y derechos, como cualquier municipio. El respeto total al gobernador y a todas las dependencias, pero igual lo pedimos de ellos para el modo de vida que tenemos y que está establecido en la Constitución. Nosotros no estamos marcando ninguna rebeldía de lo que establece la ley”.
Lo cuestiono si buscaría independizarse de Michoacán, él meditó antes de responder: “No, pero si la idea fuera así, estaríamos siendo participes de una transformación, lo que podemos decir es que podríamos luchar por la erradicación de los partidos políticos en la Meseta Purépecha y en todas las comunidades originarias, pero no queremos incidir en situaciones que no nos tocan, independizarnos de Michoacán no es algo que lo haya planteado en las asambleas. Nosotros si queremos ser parte debemos luchar en la vía jurídica, política y comunitaria, en nuestra población”.
Sobre los orígenes del movimiento, él se remontó al 2008: “La situación ya era un caos, dos años antes de que Felipe Calderón (presidente de la República durante el período 2006-2012) declarará la guerra contra el narco, se toma como epicentro Michoacán, Cherán se convierte en uno de los municipios más lastimados por esta correlación de malhechores que talaban los bosques respaldados por el crimen organizado. Había levantados, extorsiones, cobro de piso y algo más latente: la muerte a nuestro medio ambiente. La gota que derrama el vaso es que estos señores, no conformes con llevarse camiones, animales… también deciden talar árboles milenarios que para nosotros son sagrados, que están a la orilla del manantial que ha abastecido a nuestra comunidad, que es la cofradía; ellos deciden, sin pudor, talar esos árboles que nadie podía tocar”.
Continuó con el recuerdo de aquellos momentos, “eso hizo que perdiéramos el miedo a la muerte, por el amor que le tenemos a la vida, y se decide la madrugada del 15 de marzo, mujeres que van a misa y jóvenes que van a labores de campo deciden, con piedras, palos o instrumentos de trabajo evitar el tránsito de estos talamontes, quienes respondieron de manera agresiva, trataron de echarle los carros a las personas.
La situación obligó a tocar las campanas de la iglesia y tronar los cohetes. Todos salieron y se empezó la organización para defendernos, ya que esa madrugada se aprehende a cinco malhechores, se detiene en el atrio del Calvario.
Luego, se organiza esta gente coludida con el gobierno estatal, para entrar a la comunidad y liberar a su gente; cuando nos enteramos empezamos a organizarnos y se prenden 189 fogatas en todas las calles, como modo de protección a la comunidad y de ahí pasamos a la construcción de manera inmediata de las barricadas, las cuales fueron resguardadas por hombres de cada uno de los barrios”.
Dijo que la primera organización que tuvieron fue la Coordinación General, “la cual asumió toda la responsabilidad del movimiento; estaba constituida por tres compañeros de cada barrio, a mí me tocó representar al barrio dos, al hacerlo desconocemos al presidente municipal y a los policías, a quienes se les quitan las armas y se expulsan a los partidos políticos.
A partir de ahí se fueron desprendieron otras necesidades de hacer rondines que después se convirtieron en rondas comunitarias, y más tarde se conformó un Consejo de Honor y Justicia, que se encargaba de meter a la cárcel a quien que no se portaba bien, esto derivó en la Comisión de Bienes Comunales, que se encargaba de cuidar al bosque; se amarraron situaciones que son los antecedentes de cómo estamos”.
Sobre la estructura que rige el municipio de Cherán, reveló: “La máxima autoridad es la Asamblea, que la componen los cuatro barrios donde se buscan los consensos, y si es necesario se tiene que convocar una asamblea general. A esto le sigue el Consejo Mayor, que está constituido por 12 integrantes, tres de cada barrio; después los ocho consejos operativos: El de administración, el civil, el de los barrios, el de honor y justicia, el de los bienes comunales, el de los programas sociales, el de administración local, el de los jóvenes y mujeres. Esto respalda una ronda comunitaria y a la Asamblea, que es la máxima autoridad, se ha mantenido la organización de las fogatas, de los barrios”.
Prosiguió, “en noviembre del 2011 se hizo una consulta que ganamos abrumadoramente, se toma el mando en febrero del 2012. Sin embargo, en la Constitución del estado no estaba legislada esa parte, ni armonizada con los tratados internacionales, a pesar que Michoacán tiene cuatros pueblos originarios con un centenar de comunidades indígenas.
Habló sobre cómo ganaron una controversia constitucional al estado de Michoacán: “El artículo tercero no era como estaba e hicieron una reforma rapidita, no respondieron al derecho a la consulta que ya habíamos realizado. Este marco jurídico nos da el derecho a todo lo que tenemos y ello nos lo reconoce como tal. A partir de haber ganado la ley de participación ciudadana, se modifica el artículo 330 del código electoral de Michoacán. Ahorita está la iniciativa para la reforma de la ley orgánica de participación municipal y en el senado de la República se discute la iniciativa del 115 para las cuestiones de los ayuntamientos”.





