Morelia, Mich. | Acueducto Noticias/Carlos Tapia.-Esta noche, el Atlético Morelia saltó al césped del Coloso del Quinceo con el corazón en la mano, con la mirada puesta en las semifinales y con toda una ciudad empujando desde las gradas.
Pero el Atlante, ese viejo guerrero de mil batallas, vino a hacer lo suyo. Se encerró con el colmillo retorcido, con oficio, con temple. Los Canarios volaron alto, tocaron, buscaron, insistieron… pero el gol, ese viejo amigo de emociones, les dio la espalda.
Final del partido: 0-0. Un empate con sabor a poco, pero que deja todo abierto para la vuelta en el “Coruco” Díaz. Ahí, en cancha ajena, los nuestros tendrán que sacar la garra, el vuelo, el coraje.
No hay espacio para lamentos. ¡Este equipo tiene historia, tiene hambre, tiene alas para volar más allá de la tormenta!
¡Vamos Canarios, que esto aún no termina! ¡A escribir la épica en Zacatepec!






