Acueducto Online | Columna
Qué pasó, con los dos partidos políticos de la 4T postulándolo como candidato; Víctor Báez alcanzó el nada honroso quinto lugar dentro de los candidatos a diputados locales menos votados de la coalición MORENA – PT en el proceso electoral del año pasado.
La desesperación por colocar al “orgullo de su nepotismo”, Víctor Báez Aguilar, en una candidatura (primero a la diputación federal, luego a la alcaldía y finalmente aterrizando en la primera y segura regiduría de Pátzcuaro); le llevó a arrebatos que fueron vistos por propios y, en algunos casos, denunciados por extraños.
La velocidad con la que se han deteriorado sus activos políticos, es apenas comparable con la que se aceleró su meteórico ascenso que en pocos años lo llevó a ser diputado federal, dirigente estatal del PRD y dos veces alcalde del pueblo mágico que le vio nacer.
Llegado a la dirección general del CECyTEM, sin el perfil académico que requiere para ocupar ese espacio, hoy padece el asedio de un sindicato con el que se ha declarado una guerra que, por impericia o desdén político, se ha visto intensificada.
La estrella del otrora invencible Víctor Báez, luce pálida y extraviada. Los cielos de la 4T le han hecho extraviarse y él mismo parece incomodo en un movimiento cimentado en una base social con la que él tiene poca conexión.





