Morelia/ Karen Quintero/Héctor Tapia
En medio del salón de una céntrica y solitaria cafetería de Morelia, de luz amarillenta, donde las mesas tienen unas sillas pequeñas, incómodas, Manuel Guillén Monzón toma asiento en uno de los sillones.
De pelo canoso, ojos claros y agotados, gesto noble e inquieto, vestido con chaleco oscuro, Manuel, quien ha impulsado las candidaturas ciudadanas desde hace 25 años, dice que la sociedad tiene ahora la oportunidad de darle una lección a los partidos políticos impulsando a ciudadanos de sus localidades a las candidaturas y apoyándolos hasta el final.
Se considera una persona humanista, casada de los problemas y situaciones sin resolver en el país, cansado de un gobierno corrupto, donde no se existen avances, donde sólo se utiliza el poder para resaltar el ego, para ganar, y no buscando la solución a las demandas que plantea la ciudadanía.
Mientras da la entrevista, otros medios van llegando, se sientan, esperan su turno, Manuel detalla su historia y planteamientos que hace respecto a la situación actual del país, y la coyuntura para la transformación que existe en el proceso electoral.
Esto, remarca, en función de que la misma ciudadanía tome conciencia de que la sociedad puede generar los cambios impulsando desde los candidatos ciudadanos nuevas formas de hacer política.
“No creo en derechas, no creo en izquierdas”, dice al preguntársele que qué piensa de los partidos políticos.
Con lágrimas en los ojos con la voz quebrantada dijo que está convencido de que la ciudadanía está lista para gobernar, para crecer, que lo ciudadanos no saben distinguir entre derecha o izquierda, que los ciudadanos tiene hambre de justicia.
Se detiene un momento, señala que a nivel internacional, las crisis devienen de los partidos políticos, ante lo que lanza la pregunta: ¿qué, no somos capaces de gobernarnos?”
Fue candidato independiente, como él lo dice, candidato ciudadano dos veces para la gubernatura del estado y esto le ha dado crecimiento y confianza.
Buscó y trabajó, porque se legalizaran las candidaturas independientes, y ahora que las hay dice que va a luchar por la gente, por los adultos mayores, abandonados en un rincón, por los jóvenes, por todos, para devolverles las esperanzas extraviadas.
Guillén Monzón cuenta que antes de llegar de la Ciudad de México a Purándiro, trabajó 15 años como empleado en el Banco de México, le tocaron dos devaluaciones.
“Estoy convencido de que somos capaces de gobernarnos”, dice entre lágrimas; además, agrega, “estoy aquí, aun en contra de la voluntad de mi familia”, quienes han enfrentado esta parte de su vida en el intento de transformar su estado, Michoacán.
“Estoy sacrificando a mi familia”, aunque no sea candidato, dice, “dejaré muchas propuestas para rescatar.






