“Aquí, te quedas de ‘a seis’…”

Foto: Enrique Castro

Morelia/Enrique Castro

Beatriz Porras llega y anda de aquí para allá; ella es la trabajadora social del albergue del Cristo Abandonado, sin embargo, siempre sonríe y trabaja, ya sea organizando el bazar de venta o haciendo cuentas o llamadas en la oficina.

Se da un momento para platicar sobre las actividades del lugar “atendemos a personas de la tercera edad, indigentes y que no cuenten con familiares, les proporcionamos servicios básicos: alimentación, atención médica y hospedaje; les hacemos una valoración para ver en qué situación vienen, ya ingresados se les da ropa, calzado y medicamentos”.

Foto: Enrique Castro

Un día después de su cumpleaños ya está trabajando desde temprano; la situación amerita más entrega ya que están al límite en cuanto a ocupación:” Ahorita estamos bien, al límite, tenemos 68 de 70 (personas) que es el cupo” sin importar el número, ella al igual que Mary la enfermera se saben el nombre y la historia de cada uno de ellos, ya que muchos llevan algunos años en el sitio.

Sobre los métodos de ingreso, ella explica las formas en que reciben gente, ya no reciben a todos: “Hace mucho tiempo si se recibía a la gente, con el paso del tiempo ha cambiado; todas las personas deben ingresar con un oficio de alguna dependencia de gobierno: DIF, hospital civil, procuraduría; el gobierno nos manda a la mayoría de las personas”.

Foto: Enrique Castro

El lugar trabaja bien, sin embargo, afirma que “carencias siempre vamos a tener; necesitamos alimentos no perecederos, artículos de limpieza personal, medicamento, ropa, entre otras cosas…

“A nosotros nos donan empresas o personas físicas, el sitio ha crecido mucho con el tiempo, también necesitamos medicamento; lo que no nos sirve lo donamos a otras instituciones, así como la ropa, dejamos lo que necesitamos y lo que queda lo vendemos el lunes aquí afuera”.

Foto: Enrique Castro

Pero, Beatriz pide otro tipo de donación, y a la que se refiere es a la del tiempo; se le pregunta sobre la forma de concientización hacia el trato a adultos mayores: “invitaría a las personas a que vengan a visitarnos; que nos regalen un momento, un tiempo, ahí se darían cuenta y toman conciencia, porque cuando llegas y ves la realidad te quedas de ‘a seis’, muchas de las personas no tuvieron hijos, o lo que tuvieron los rechazan”

Y de ahí parte para hacer otra invitación; “necesitamos voluntarios, para lo que sea” y hace referencia a que una de las necesidades del albergue es humana, que vayan a platicar, acompañar o a ayudar.