Morelia/Redacción
Un trabajo del diario Cambio de Michoacán, realizado por la reportera Saya Casillas, habla del origen de las autodefensas sobre todo en la región michoacana de Tierra Caliente y en especial de sus principales líderes de entonces.
El texto difundido en el portal de la empresarial editorial que a continuación presentamos en forma íntegra, se enmarca dentro del XXIII aniversario de la fundación de la misma, cuyo evento cúspide será este 4 de julio con la entrega de la presea al Merito Ciudadano a los ex dirigentes de las autodefensas, José Manuel Mireles e Hipólito Mora Chávez.
He aquí el trabajo en particular de Sayra Casillas:
En 2013, a Michoacán lo marcó la aparición y creciente expansión de grupos de civiles armados, primero en la zona de Tierra Caliente y después en otras regiones, con el propósito de confrontar al crimen organizado que bajo la denominación de Los Caballeros Templarios logró hegemonía en la comisión de los llamados delitos de alto impacto.
Como parte de ese movimiento surgieron liderazgos que hoy son emblemáticos e inspiración para quienes confiaron en el levantamiento armado como la vía más eficaz para liberarse del yugo de quienes no solamente controlaban la producción, tráfico y venta de drogas, sino que secuestraban, robaban en serie, cobraban derecho de piso, explotaban minas de manera ilegal y se introdujeron en esferas gubernamentales para facilitar esos y otros fines.
Es así como a nivel local, nacional e internacional trascendieron los nombres de José Manuel Mireles Valverde, Hipólito Mora Chávez, Estanislao Beltrán Torres (Papá Pitufo), Luis Antonio Torres (Simón El Americano), Enrique Hernández Salcedo –recientemente asesinado–, Gregorio López Jerónimo y Juana Francisca Reyes Cervantes (La Comandante Juanita), personajes con claroscuros, cuya actuación divide opiniones pero les agenció un lugar en la memoria del colectivo social.
Entre este grupo resaltan José Manuel Mireles e Hipólito Mora, líderes en los municipios donde surgieron los primeros grupos de hombres y mujeres, incluso niños, armados contra la delincuencia organizada.
El primero se encuentra preso en un penal federal de máxima seguridad de Hermosillo, Sonora, sujeto a proceso por presunta violación a la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos, mientras que el segundo fue dos veces encarcelado, primero acusado de homicidio y después por participar en un enfrentamiento a balazos con el grupo de Luis Antonio Torres, en La Ruana, el pasado 16 de diciembre.
Mora se sumó a las filas de la Fuerza Rural de la Secretaría de Seguridad Pública, buscó sin éxito una diputación federal en la pasada contienda electoral y amaga con retomar las armas nuevamente si el Estado no cumple su función de brindar seguridad a la población.
Ambos polémicos, con seguidores y detractores, quizá alguno en mayor medida que el otro, son los recipiendarios este año del Reconocimiento al Mérito Ciudadano que otorga Cambio de Michoacán.
Levantamiento en armas
Fue el domingo 24 de febrero de 2013 cuando surgió en la tenencia de Felipe Carrillo Puerto el primer grupo de autodefensa, que a la postre se extendería hacia la cabecera municipal de Buenavista Tomatlán, y un día después se replicaría en la cabecera municipal de Tepalcatepec.
Hipólito Mora justificó el inicio del movimiento en La Ruana con el argumento de que urgían medidas para frenar la presión que Los Caballeros Templarios ejercían en las actividades económicas de la región, puesto que controlaban totalmente a los empacadores de limón.
El movimiento de las autodefensas trascendió las fronteras de la región de Tierra Caliente. Los hombres armados proclamaban que irían por la liberación del territorio estatal.
Bajo esta tónica empezaron las manifestaciones en el municipio de Los Reyes para exigir la salida de elementos de la Policía local; sin embargo, un grupo armado los rafagueó con un saldo de cinco personas muertas y ocho lesionadas.
En Coalcomán y Chinicuila también surgieron bloques de civiles armados, sólo que estos obtuvieron el apoyo de las autoridades locales. Los alcaldes Rafael García y Justo Virgen prácticamente se autoexiliaron durante más de un año ante el temor de ser asesinados por la delincuencia.
A la vuelta de casi un año se contabilizaba la presencia de autodefensas en 23 municipios, ubicados principalmente en la zona de Tierra Caliente del estado.
Tenían mayor influencia en Aguililla, Tepalcatepec, Coalcomán, Chinicuila, Buenavista Tomatlán, Parácuaro, Múgica, Lombardía, La Huacana, Churumuco, Los Reyes, Peribán, Apatzingán, Tancítaro, Huetamo, Tocumbo, Ario de Rosales, Lázaro Cárdenas y Uruapan.
Tras el levantamiento en Pátzcuaro se anticipaba la incursión de las autodefensas en la capital michoacana. Cada nuevo desplazamiento era altamente difundido, incluso por medios internacionales, lo que obligó al gobierno de Enrique Peña Nieto a intervenir y lanzar el llamado Plan Michoacán.
La ejecución de dicho plan estuvo, durante el primer año, a cargo de Alfredo Castillo Cervantes, quien recibió el nombramiento de comisionado para la Seguridad y el Desarrollo Integral de Michoacán.
Una de sus primeras encomiendas fue frenar la expansión de los civiles armados y posteriormente emprendió un todavía cuestionado proceso de institucionalización de perfiles que formaron parte del movimiento contra Los Caballeros Templarios.
Para ello se creó la Fuerza Rural, a la cual se sumaron Hipólito Mora Chávez y el ex vocero Estanislao Beltrán Torres, alias Papá Pitufo.
Luis Antonio Torres formó parte de un grupo de élite llamado G250, cuyos integrantes se desplazaban con las fuerzas federales por distintos puntos del estado, en los que se presumía la presencia de delincuentes.
En este proceso fue cuando se tomó y difundió la fotografía de Hipólito Mora y Luis Antonio Torres tomados de la mano, secundados por Castillo Cervantes. La imagen se replicó en medios y redes sociales cuando ambos, ya institucionalizados, se enfrentaron en La Ruana, con un saldo de once muertos, entre ellos un hijo del primero.
Mireles, el incómodo
Durante el proceso antes narrado, José Manuel Mireles Valverde destacó entre los líderes autodefensas de Tepalcatepec, fungió como asesor de grupos en otras localidades y como vocero del movimiento a nivel estatal.
El médico de profesión no se alineó a la estrategia de institucionalización del comisionado Castillo antes de que cayeran los cabecillas del crimen organizado y prosiguió con el movimiento.
Trascendió que en 1988 fue procesado y en 1991 sentenciado a siete años y tres meses de cárcel por delitos contra la salud, en su modalidad de siembra, cultivo, cosecha y posesión de mariguana, además por la venta del mismo enervante. La sentencia está fechada el 15 de mayo de 1991. Catorce meses después, el 9 de julio de 1992, recibió tratamiento de preliberación.
Inserto en su intención de continuar con el movimiento autodefensa hasta que el gobierno federal entregara a siete criminales, entre ellos Servando Gómez Martínez, La Tuta, continuó José Manuel Mireles con las movilizaciones.
El 27 de junio del año pasado fue detenido en el municipio de Lázaro Cárdenas con 82 integrantes de su grupo y escoltas personales, en un operativo en el que participaron elementos de la Policía Federal, la Marina, el Ejército y la Procuraduría General de Justicia del Estado.
Se le imputaron los delitos contra la salud y violación a la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos. Se le señaló que al momento de ser detenido portaba un arma de fuego larga y un arma de fuego corta de uso exclusivo del Ejército.
Asimismo, al registrarse el aseguramiento de una camioneta blindada marca Jeep Grand Cherokee modelo 2014, de color blanco, propiedad de Mireles Valverde, se localizaron ocho armas largas y seis cortas, 213 cartuchos, once cargadores, cuatro bolsas con mariguana, una con cocaína y 30 mil pesos moneda nacional, según aseguró Castillo Cervantes.
Controvertida defensa de Mireles
La defensa del hombre que al ser ingresado al Centro Federal de Readaptación Social número 11 de Hermosillo fue exhibido con un corte a rapa, sin barba y bigote, ha sido controvertida y tiene dos aristas: supuestas diferencias entre Thalía Vázquez Alatorre, su abogada inicial, y familiares del mismo, lo que llevó a la contratación de un despacho de abogados, y el activismo que seguidores han realizado para exigir su liberación.
En abril de este año, Hipólito Mora Chávez, quien entonces buscaba una diputación federal, se sumó a otros aspirantes de Movimiento Ciudadano para realizar un ayuno de 24 horas frente a las instalaciones de la PGR y exigir su liberación. La misma medida se anticipó para el domingo pasado, pero se suspendió ante el anuncio de la titular de esta dependencia federal, Arely Gómez, en el sentido de que revisaría el caso.
Días atrás, Javier Livas, abogado de Mireles, declaró a un medio nacional que para lograr la liberación de éste se están llevando a cabo tres estrategias:
la primera es el procedimiento en el juicio, lo cual “va para largo”; el procedimiento de amparo que se obtuvo a través de los guardias del doctor, y el desistimiento del Ministerio Público por gestión de la procuradora, Arely Gómez, que le permitiría salir de un día para otro, lo cual sería positivo debido a que enfrenta malestares de salud derivados de la diabetes y un problema en la espalda que amerita operación.
A propósito del aniversario de la aprehensión de Mireles, su ex abogada, Thalía Vázquez Alatorre, insistió en que su liberación, junto a la de más de 300 autodefensas, se podría conseguir con una Ley de Amnistía aprobada por el Senado.
Pese a que renunció a la defensa del fundador de las autodefensas, ha insistido en que es inocente de los cargos que le imputan. Asegura que le “sembraron” las armas y no se pudo probar la posesión de drogas.





