Acueducto Online | Análisis
1.- Más allá de ser ex diputado federal, cuyo paso prácticamente fue sin pena ni gloria, el imberbe empresario –hijo de un gran hombre de negocios, mejor que como político-, Alfredo Anaya Orozco, quien, sin el perfil adecuado, repentinamente se ubicó como titular de la Secretaría de Desarrollo Económico del estado de Michoacán, parece comportarse, como funcionario público, como un gran hiperactividad.
2.- Sin embargo, en los hechos, esa hiperactividad deja mucho que desear, pues, al menos de todo, lo que cuenta son los resultados; en ese sentido, no hace mucho cometió una pifia, tratar de organizar lo mejor posible la ahora ex Expo Feria Michoacán, teniendo como sede el Centro de Convenciones de Morelia, solo que se anunció su pronta inauguración sin contar, en ese momento, con los permisos municipales.
3.- Si, pareciera que es una pecata minuta, pero no lo es, porque, por si no lo sabía, lo cual es extraño, en política las formas cuentan, la forma es fondo. Cierto, no es algo que no tenga solución, pero, al menos, dada su inexperiencia, Alfredo Anaya junior, debiera de situar a un buen secretario técnico o exigirle al actual que realmente realice su trabajo, como sea, aun puede recomponer su hiperactivismo atrabancado.





