Morelia/Redacción
Desde temprana hora se agudizó el operativo policiaco para blindar el centro histórico de esta ciudad, en especial la principal sede del Congreso del Estado, y evitar cualquier protesta airada y confrontación, ante la entrega del informe del gobernador Silvano Aureoles Conejo.
Incluso, se instalaron “filtros” de ingreso, como ya es costumbre el 15 y el 30 de septiembre de cada año, al propio corazón de la capital michoacana y se hacían nada discretos rondines de seguridad e su entorno, en tanto que en el edificio congresista se radicalizaron las medidas de acceso.
Y, prácticamente los que tienen pase automático para estar, cuando menos, frente a la puerta principal del Palacio Legislativo, era los no muy numerosos pero tampoco entusiastas contingentes, algunos enarbolando leyendas, que hacían presencia para mostrar un tímido respaldo a mandatario en turno.










