“Los cuentos son para todos”

Imagen: Constanza Orozco

Morelia/Constanza Huazano

En el Centro Cultural Universitario de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), como todos los lunes, se contaron cuentos. El día de hoy llegaron muchos niños pequeños.
A las 5:30 de la tarde, los niños salieron de todos lados, por la escalera, desde una sala contigua.

Las sillas estaban alineadas y al frente una colchoneta de colores. Era un mensaje que los niños recibían y sabían que ese era su espacio.

Eva Sánchez fue la cuentera de hoy. Estaba calentando, preparándose para iniciar el show. Al inicio estaban 5 niños y sus padres, pero durante la sesión llegaron más, seis, ocho, nueve. Niños, padres y jóvenes. Los cuentos no son solo para los niños.

No eran fábulas, no llevaban una enseñanza visible que fortalezca los valores que se nos han enseñado. Estos eran cuentos imaginativos, tiernos, simplemente infantiles.

Eva, quién se ha dedicado casi toda su vida a la actuación teatral, ha utilizado herramientas de esta profesión para su labor como cuentacuentos. El día de hoy fue notoria su habilidad escénica y verbal, pues a pesar de la lluvia y el ruido que las gotas producían en el techo de poliestireno y del ruido de los autos que corrían a lado del edificio, los niños no perdían pista de la narración.

Conforme los niños se sentían cada vez más cómodos, también comenzaron a participar en esta actividad, opinaban y sus risas sonaban cada vez más alto, más a gusto, menos inhibidas.

Los más grandes disfrutaban también. Gozaban los cuentos y le enriquecía el alma ver a sus hijos echar la cabeza para atrás al reír, se notaba.
Desde sus inicios, los lunes de Cuenta-Cuentos han tenido en cuenta al público que no puede oír. Siempre hay alguien traduciendo las narraciones a lenguaje de señas y ha tenido buena respuesta y asistencia.

El mes de septiembre es el mes que Eva narra los lunes, pero cada mes llega alguien nuevo, con nuevos cuentos, nuevas formas, nuevas versiones, y a veces, nuevos niños, pero éstos últimos rara vez se van, saben que los lunes tienen un espacio especial para escuchar historias, divertirse y echar a volar su imaginación por su propia cuenta, sin ayuda de un monitor, así se espera que la lectura se convierta en una actividad atractiva para los niños.

La actividad es gratuita, solo se tiene como retribución el cariño y la alegría de los niños que se van, pero siempre vuelven.