El regaño del gobernador

ACG

Morelia/Julieta Coria

Aquello parecía más que la presentación de un programa de Educación, un regaño, un regaño por parte del gobernador Silvano Aureoles a profesores, directores y personal administrativo de la Secretaría de Educación.

Así, con los rostros sumisos, callados, con la mirada fija en el hombre de traje oscuro que dirige Michoacán, los maestros y directivos escuchaban atentos un discurso de casi veinte minutos, en donde se hablaba, más que otra cosa, del «supremo derecho a la educación».

Muchos disimulaban estar en la sintonía de la palabras del gobernador, pero era inevitable sentir que como baldes de agua fría, el regaño no cesaba, era lanzado a todos lo que bien vestidos y descansaban en sillas rojas, junto a sus compañeros en amena compañía, a ellos no les quedaba más que evitar desviar la mirada,  y estar bien atentos, como buscando la reflexión…

«Nuestros niños y nuestras niñas no deben de ser rehenes de interés de grupos gremiales o particulares» de pronto dijo el gobernador, con un tono firme, pausado y directo, muy directo.

«Por treinta años la educación ha estado sometida a intereses laborales y gremiales…» eso no puedo permitirse más, alzaba la voz. Acto seguido: ¡”No daremos ni un paso atrás”! y la seriedad inundaba su rostro con un ligero, pero evidente enojo.

«¡Es inaceptable!», dijo y (otra vez la voz fuerte que resonaba en la sala de gobierno), «¡es inaceptable el descuido del sistema educativo, es la realidad y hay que resolverlo!».

Y, así llamó a hacer equipo para avanzar en el tema educativo, “hagan suyo esto, no lo van a reconocer, no tengamos temor, no le saquemos la vuelta, hay que entrarle, somos una inmensa mayoría los que queremos que mejore la educación en el estado”, sin sonreír, como acostumbra, finalizó y desapareció…