Boda sobre las olas

Imagen: Enrique Castro

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Enrique Castro/Troncones, La Unión, Gro.

Jeroen y Loes, holandeses y surfistas llegaron hace un par de semanas a la playa de La Saladita, en el municipio de la Unión, en Guerrero. Llegaron provenientes del viejo continente con el objetivo de casarse de una manera especial y diferente: surfeando.

La Saladita es una playa y comunidad famosa a nivel mundial por sus olas, las cuales atraen a surfistas mexicanos y extranjeros. Junto a esta playa, Troncones brilla de la misma manera, son juntas y parecidas en todo.

El viernes 28 de julio todo amaneció diferente, a las 7 am la pareja caminaba en la playa en espera al equipo de filmación de Film Specicher Studios que grabaría sus mejores momentos de ese día tan especial (además festejar los diez años de la productora audiovisual).

La noche anterior, una ligera lluvia y tormenta eléctrica amenazaba; sin embargo, según los habitantes, eso ahuyenta las nubes por la mañana para que «se pueda surfear chido» y así fue. Acostados en sus tablas, poco a poco se fueron introduciendo al mar y las olas los ayudaban y regresaban de vez en vez. Ella de rosa y él con una colorida tabla; desde la playa se notaba su felicidad. Y desde arriba en una imagen aérea, el color de los dos contrastaba con el azul del mar.

 

Más de dos horas » tomando olas», el sol salió y los llenó de luz; pudieron tomar una ola juntos y «cabalgarla» casi hasta el final, la imagen era la mejor para iniciar el día. No solo ellos andan en sus tablas, a casi 400 metros de la playa, entre todos los demás se acompañan y toman olas juntos.

Después del mediodía, en la «green house» (su lugar de hospedaje» un pequeño y sencillo vestido blanco se encontraba listo, preparado por manos de Manou Castro, quien también les renta la casa y les ayuda en los preparativos, una habitante de ahí con un carácter especial y recibidor. Frente a la casa, antes de la playa, un conjunto de árboles son escenario para colgar el vestido y tomar fotografías. La ceremonia está programada a las seis de la tarde, que el sol baje.

Antes de eso, el restaurant Lourdes ya lucía con invitados, algunos locales, otros foráneos; música tranquila para ambientar y tomar cerveza; la mayoría de los ahí presentes son surfistas de Troncones y/o Saladita, el código de vestimenta es completamente «desenfadado», nada de etiqueta ni vestidos largos; tampoco pantalones ni corbatas. todo de bermuda o short y si es posible camiseta. Los novios esperan al famoso One, (Onésimo) amigo de ellos y quien es gerente general del Hotel Tres Mujeres en Troncones. Conocido en toda la zona y querido por su calidez y «buena estrella» El One le sonríe a la vida a pesar de las adversidades y los problemas. Él es el elegido por los novios para que los case; no es juez, no es sacerdote, pero es un muy buen amigo y podrá llevar a cabo la formalidad del encuentro. Preocupado por nunca haber hecho algo similar, el One sonríe, se toma un trago de cerveza y se va. Se da la segunda llamada para la ceremonia, lo ideal es entrar al mar en el atardecer para hacer buenas imágenes, al menos así lo recomienda » el wax», fotógrafo y surfista de la zona, quien platica con Amadeo y le recomienda paciencia; de igual manera, a un costado, Beto, dice «aguanta, ya casi». El, pelón, alto y de gafa oscura ostenta una gran autoridad en el surf en el lugar y en los alrededores; ganador de competencias y amigo de todos, «El buen Beto» como le dicen también está invitado y será parte de la ceremonia.

La tercera llamada se dio y todos los que tenían tabla y querían se metieron al agua, la novia llevaba su blanco vestido puesto, ya mojado con la primera ola, para eso era. Se alejaron casi 150 metros y los invitados formaron un circulo con sus tablas alrededor de los novios; todos platicaban y alentaban a One para que pudiera «casar» a la pareja. Unas palabras, una mano al aire y una bendición al mar; los novios se besan y los demás echan agua y aplausos. Oficialmente por «la ley del mar y las olas», ya son marido y mujer. El sol cae y una nube lo esconde, algunos se quedan surfeando, los novios se quedan besándose y salen del mar rumbo a Lourdes, cerveza y pizzas italianas los esperan junto a los invitados. La noche en La saladita es larga para los ahora esposos.