En el olvido

Foto: Enrique Castro

Ixtapilla, Aquila/Enrique Castro

Cesar Reyes llega a las 8am al campamento Punta Ixtal, en esta playa, municipio de Aquila, en ese lugar una construcción relativamente nueva ofrece alojo a los visitantes.

Lo que pasa en esa playa es esperado por muchos; el arribo al desove de la tortuga golfina. El sitio luce acogedor, hay cuartos para turistas, cabañas para investigadores, un restaurante, sala audiovisual y verde pasto.

Cesar, quien hoy en día es el presidente de los socios del campamento, se sienta en una silla del restaurante y platica: «se espera que el mero arribo sea a finales de julio, las tortugas que ahora salen son un como un `previo aviso´.

Foto: Enrique Castro

Él, luce cansado y estresado, ya que a los encargados del campamento les toca hacer de todo: meseros, cocineros, guías, y cuidadores.

Eso, hasta ahora y desde 23 años vive sin un apoyo económico regular o seguro, incluso sin herramientas de trabajo:

«Estamos listo para trabajar lo que nos hace falta es la herramienta, el equipo, palas, excava hoyos, la malla, la teja, todo lo que el personal necesita para que día noche realice su labor, somos 25 hombres y 25 mujeres…

Espera que la Comisión de pesca les ayude, “esperamos que se agilice, pero, de todos modos, si no hay apoyo que es material no económico, seguiremos trabajando igual”.

La labor que realizan estas 50 personas son las 24 horas de todos los días, desde esperar que llegue la tortuga, recoger sus huevos y llevarlos al campamento; aguantar 40 días y liberar tortuguitas.

Foto: Enrique Castro

En las arribadas que duran de 3 a 5 días, según los monitores del propio campamento, se pueden contar hasta 1,500 tortugas saliendo por hora:

«Se cuenta por llegada, estamos liberando casi un millón por arribada, calculándose hasta 100 mil en una, si esta dura más de cinco días”.

Se lleva las manos al cabello y habla sobre de economía: «en cuestión de recursos, ninguna institución tenemos que nos baje, supuestamente quedamos fuera del programa de empleo temporal”.

Lo anterior, acota, pese a que si ellos (el gobierno) sabe que Ixtapilla es a nivel mundial una playa donde llegan más tortugas, por eso pregunto: ¿cómo es posible que nos dejen fuera…?.

Foto: Enrique Castro

“La mayoría somos campesinos, las mujeres amas de casa, trabajamos la papaya, aquí todo lo que se consume es dedicado para el mantenimiento de las instalaciones»

La comunidad indígena de Ixtapilla, lleva 23 años trabajando con la tortuga golfina, cuidando y preservando; «Profepa (Procuraduría Federal de Protección al Ambiente), a veces, nos echa la mano, agradecemos esos apoyos, pero necesitamos recursos y herramientas.

Foto: Enrique Castro

Y, vuelve a puntualizar, si el gobierno no quiere seguiremos trabajando como hace 23 años».

En todo este tiempo, ellos afirman que la especie creció en número, y, sin embargo, dada su experiencia, aseguran que para ellos sigue estando en peligro de extinción.

“Que Ixtapilla tenga multitud de tortugas no significa que no esté en peligro la Golfina, ahora las arribadas duran más de 10 días y antes 2 por mucho».

En la cuestión de los recursos económicos los miembros del campamento han recibido apoyos anuales por 250 mil pesos, lo que equivale a un sueldo de 400 pesos por cada mes, para cada uno de los 50 participantes que trabajan de día y noche.

» Yo hago la invitación a las instituciones que les compete que vengan y no solo lo vean por televisión, que vengan para que vean como estamos de bajos recursos”.

De vez en cuando, perros y aves terminan comiéndose los huevos, ya que el campamento y su personal se encuentra en otras labores para «conseguir para comer».

En el lugar a los visitantes se les cobra 30 pesos para entrar, muchos se enojan. sin embargo, el personal, sobre todo el del acceso principal, les explica que ese dinero para para la propia manutención del sitio.

Por último y antes de pararse para realizar un tour por la playa a unos visitantes, le hace un exhorto también a la comunidad científica.

 «A los biólogos e investigadores se les abren las puertas, pero queremos verlos de regreso, que se acuerden de nosotros, terminan sus proyectos y ni eso nos mandan».

Foto: Enrique Castro