“Tijuana, el ejemplo a seguir…”

Foto: Enrique Castro

Morelia/Vianey J. Cervantes

El Gobierno mexicano ha invertido más de 200 mdp en Seguridad Pública con resultados negativos, la inseguridad en el país va creciendo, lo que demuestra que la principal falla del sistema no se debe a la falta de recursos, sino a la falta de compromiso de las instituciones, la sociedad  y los elementos policíacos; además, a los pocos que realizan una buena labor de compromiso por el bienestar de la ciudadanía, se les priva en herramientas y apoyo,  fue el inicio del discurso de Jorge Ramos Hernández, actual presidente de la Comisión de Seguridad Pública de la Cámara de Diputados e integrante de la Comisión Bicamaral de Seguridad Nacional del H. Congreso de la Unión.

Ramos Hernández presentó la primera ponencia del II Foro Internacional por la Seguridad de Michoacán, gobernanza, sostenibilidad y desarrollo, donde en menos de una hora, explicó a los civiles presentes, así como a los funcionarios públicos que se dieron cita en el Congreso del Estado, el plan de trabajo que acabó con la fuerte ola de violencia en Tijuana,  donde el diputado fungió como alcalde en el periodo 2007-2010.

El diputado panista, Jorge Ramos, analizó la precaria situación en la que se encuentran los policías en el país, con pésimos salarios, poco apoyo y reconocimiento del gobierno y la ciudadanía. La estrategia aplicada en Tijuana se basa en poner como prioridad algo que los demás gobiernos no han hecho: el riesgo de la vida del policía y su familia. “Al final del día, será el policía, aquel que es juzgado por su proceder, aquel que gana cuatro mil pesos mensuales, y a quien le acusan con miradas, quien decida si tira el gatillo o no”.

El plan de vida que se presentó ubica a los policías “hasta arriba” y a la sociedad y el gobierno como base, con un trabajo de coordinación que él catalogó como “muy sencilla”. Refirió que en las reuniones de seguridad no solo asistían los mandos municipales y estatales, sino también los rectores de las universidades, los líderes religiosos,  organizaciones civiles y empresarios. Todos, con la idea clara del saber que cada quien tiene algo que aportar.

En Tijuana, se buscó lograr la dignificación de la persona y la labor policíaca, una unión entre el gobierno y la ciudadanía. Con becas universitarias, descuentos y vales en ciertas empresas, reconocimientos por actos heroicos. “Más allá del dinero, el dignificar a la persona”. Narró que en cierta ocasión un mando no le permitió que le colocase su medalla al mérito, sino que la entregó a su hijo adolescente, “para que cuando te pregunten qué hace tu padre, no agaches la cabeza”.

Jorge Ramos recordó que Tijuana ha sido la primera ciudad del país que ha roto la prohibición de los mandos para obtener créditos en infonavit y un aumento salarial de acuerdo con su desempeño. Afirmó que en la ciudad del norte, un policía gana hasta 18 mil pesos mensuales. “Claro, cada municipio en su proporción”, aclaró.  En varias ocasiones, fue enfático en recordar que si un policía no puede tener una seguridad en su futuro, sin derecho a jubilación, sus necesidades superarían su convicción.

Si bien en México  solamente existe un 40 por ciento de la policía que el país requiere en relación al número de habitantes, recordó que en Tijuana se demostró que el problema no es tampoco la cantidad, sino la calidad. Puesto que se realizaron exámenes de control y confianza. Al final, de los 2500 policías tijuanenses, 612 fueron dados de baja, 228 de los cuales fueron encarcelados por nexos con el crimen organizado. “Otros, cuando vieron que era en serio, prefirieron renunciar”, agregó.  Así, con seiscientos policías menos, bajó la incidencia delictiva.

Se apoyó al sector, se reformaron las instalaciones, se entregaron 700 armas largas, lo que ubicó a Tijuana como la región más equipada de toda la zona militar. Se le entregó a los policías el apoyo, la retribución de su trabajo. Afirmó que los buenos policías existen, pero se debe mejorarlos, valorarlos y acrecentarlos para que le retribuyan a la sociedad con lo que más se necesita: Seguridad.

A 22 meses del inicio de su gobierno, y después que en Tijuana se solía escoltar a los cargamentos de drogas, se  logró el decomiso más grande de la historia de México: 140 toneladas de marihuana.  Reiteró, “mientras los policías estén olvidados, ¡qué nos extraña que ellos nos olviden!”.

“¿Qué más nos hace falta ver para participar, para sentir? Este sexenio cerrará con 38 mil muertos más que el pasado. En la Guerra contra el narco del ex presidente Felipe Calderón, se criticó la intromisión de las fuerzas armadas en nueve estados. Hoy, son ya 29 con presencia militar”, sentenció.

Jorge Campos reiteró la urgencia que Michoacán tiene de un plan de seguridad a largo plazo que sea público, para que cada quien vea el papel que le toca.  La estrategia que planteó fue exitosa en ciudades como Tijuana, Monterrey y Cd. Juarez, sin embargo, precisó que se debe contextualizar con la problemática de Michoacán, las cuales no distan mucho de las ciudades del norte. Afirmó que Tijuana se salvó a sí misma, “y estoy seguro que Morelia puede”.

Cabe mencionar que de los 2600 municipios más inseguros del país, diez de ellos se ubican en Michoacán, lo que urge al Gobierno estatal y federal cambiar la estrategia; en particular, a “ver más allá de los posicionamientos, partidos y colores”.

Finalmente, agregó que una “ley correcta” en materia de seguridad, sería “que el presidente de la República utilice las fuerzas armadas únicamente bajo supuestos jurídicos muy claros y no porque un gobernador  ya no pueda o porque quieran intervenir en un estado que es contradictorio, porque se está abusando de las Fuerzas Armadas, ellas no están diseñadas para atender la seguridad pública, están adiestradas para acabar con el enemigo, y en la seguridad pública no hay enemigos, hay ciudadanos”, puntualizó.