Los jóvenes que huyeron del comandante…

Foto: Enrique Castro

Morelia/Julieta Coria

Todo empezó con una risa nerviosa por parte del comandante de la 21a Zona Militar, José Francisco Morales Cázares, «está fuete el calor ¿no?» reía tímidamente frente un grupo de estudiantes, en el auditorio en Ciudad Universitaria.

Era evidente que en el pequeño espacio preparado para la conferencia “Panorama de las Fuerzas Armadas y las Actividades que Realizan para el desarrollo Nacional”, era muy reducido.

Los chavos se encuentran listos, parece que estarán atentos, ¿y, ustedes de qué Facultad vienen? -nosotros de Arquitectura- ¿y, ustedes? pregunto a otro grupo de estudiantes, sentados sobre el piso, a falta de lugares disponibles – «Ingeniería civil» a poco, no sé nota, ríen entre ellos.

¿Y, ustedes saben de qué se trata esto, o por qué vienen? Insisto, “no la neta, (ríen en voz baja) es para la asistencia de la clase, sólo nos dijeron que teníamos que estar aquí”, dice el grupito de chavos que parece que viene a todo menos a escuchar al ponente.

«¿Y, quién es ese…el de los militares no?» siguen las risas, mientras toman asiento sobre el piso, y sacan de entre sus bolsas sus celulares.

Ha comenzado la plática después de veinte minutos de una lectura monótona y sin contundencia por el hombre del micrófono, que lee el currículo del comandante. El auditorio repleto, no hay más espacio, incluso afuera hay quienes esperan entrar al lugar. El calor insoportable, los militares secan su sudor.

Ha comenzado la charla, el comandante al frente, con su implacable vestimenta, habla sobre las labores que realiza el ejército mexicano, todas y cada una de las acciones, detallaba con un tono lento, poca fuerza en su voz.

Nadie le dice que debe acercarse al micrófono para ser escuchado, no lo hacen, y la fuerza del tema poco a poco se empieza a perder ante un grupo de jóvenes que, han decido, pestañear por unos minutos o continuar las charlas y echar un vistazo a las redes sociales, desde sus teléfonos en mano.

«Hasta la maestras de computación se está durmiendo» le dice un chavo a otro» perdido también en lo profundo de las redes sociales.

«El actuar de su corporación se realiza bajo la participación coordinada entre las autoridades municipales, estatales y federales, para reforzar el combate a la delincuencia por el bien de la ciudadanía en general…» decía el comandante, mientras continuaba hablando de las misiones del Ejército.

Nuestra lucha es vigilar y proteger el territorio nacional, muy firme en su porte, moviendo las manos de un lado a otro, mientras de reojo, veía un desfilar de chavos que han decido abandonar el lugar, antes de lo planeado.

Había pasado una hora y el auditorio que estaba lleno en su capacidad ha quedado en menos de la mitad de personas presentes.

Luego los datos duros, que despertaron cierta curiosidad en los asistentes al hablar de la destrucción de 24 mil hectáreas de marihuana, de mil 283 kilogramos de heroína incautados, entre otras sustancias, que dijo ha sido un golpe al narcotráfico por el orden de los 157 millones 110 mil 180 pesos.

Pero el asombro duró poco, incluso cuando se habló del tema de la seguridad y el combate al crimen organizado al afirmar que” México no se ha colombianizado, ni se colombianizará», «para eso es la labor del ejército».

Fue inevitable, la poca atención de los asistentes al Comandante, que nunca hizo el intento por mantener a los jóvenes atentos, no fue el calor, o el espacio reducido, tampoco las fotografías de militares en plena acción, haciendo «la ardua labor del ejército en cuestiones de seguridad nacional, la lucha contra el crimen organizado y el apoyo a las comunidades en caso de desastre natural…» no, tampoco eso.

Pero casi dos horas después, tuvo que cortar su conferencia, en el auditorio que poco a poco se fue quedando vacío, «ya se aburrieron» preguntaba en una pausa que hizo para tomar agua «apenas va la mitad, pero si quieren que ya me vaya me voy para no aburrirlos».

Nadie dijo, nada, sólo se levantaron y desaparecieron…así con una sonrisa nerviosas del comandante, todo terminó.