Y, ochenta años no son nada…

Foto: Wendy Rufino

Héctor Tenorio/Morelia

El 11 de junio de 1937 llegaron entre  457 y 464  niños españoles a la estación de tren de la ciudad de Morelia, fueron recibidos por 15 mil personas, algunos recuperados por sus familiares que vivían en México y por esa razón solo 440 de estas víctimas de la guerra tuvieron como hogar el Internado España México, el  cual fue un laboratorio educativo de la administración del entonces presidente de la República Lázaro Cárdenas del Rio.

Han pasado 80 años de aquel acontecimiento y el ayuntamiento de Morelia tuvo a bien recordarlo con una serie de eventos, entre ellos una conferencia sobre la diplomacia y la educación de aquella época.

El centro cultural universitario fue el lugar para  el  evento y se invitó a dos de los sobrevivientes de los niños de Morelia, Manuel Martínez  y Juan Llop quien estuvo acompañado por su esposa, ellos cuando tocaron tierras purépechas contaban con apenas cinco años.

El panel de conferencistas estaban encabezado por Silvia Figueroa Zamudio, titular de la secretaria de Cultura, que  ha dedicado parte de su vida académica a estudiar este fenómeno. Silvia Figueroa lucía nerviosa  y reconoció que la conferencia la debieron dar Manuel Martínez  y Juan Llop.

A pesar de eso, empezó a leer las conclusiones de su investigación  y cada vez que pudo  consultó la veracidad de lo dicho a los dos niño-ancianos que tenía enfrente. Pequeñas correcciones sufrió a manos de Manuel Martínez, por ejemplo, como cuando dijo que  los muchachos apedrearon una iglesia se le olvidó mencionar que antes los curas habían agredido a los niños españoles.

Figueroa Zamudio, dio una información relevante: “Las autoridades del ferrocarril tiene bien resguardo las fotografías y documentación de la llegada  de los niños de Morelia 11 de junio del 1937 y tienen un interés de que se conozca”.

 También  contó sobre el primer director Internado España México, Lamberto Moreno quien  fue destituido después de una revuelta de los niños que lo acusaron de la muerte de uno de sus compañeros el 8 de septiembre de 1937.  En su lugar  fue ocupado por Roberto Reyes Pérez quien después de haber hecho una evaluación sobre el alumnado descubrió que la mayoría eran analfabetas y sufrían fuertes traumas  por los bombardeos de las tropas franquistas.

La titular de cultura en la entidad dijo que la institución sufrió  grandes cambios y  se abrieron una serie  de talleres de zapatería, electricidad, panadería, costureria, herrería. Pero además Reyes Pérez logró que los muchachos vieran películas en el cine Rex de manera gratuita: Baila conmigo, Drácula, King Kong, fueron algunos film que vieron estos niños de la guerra.

Figueroa Zamudio terminó su intervención y anunció que tenía que retirarse  porque tenía una reunión de gabinete. Debido a su prisa, extravió la educación y casi olvido recibir un reconocimiento por parte del ayuntamiento de Morelia por su valiosa participación. Nadie quería que se fuera, un hombre  se levantó de su silla  y pidió  que le dejaran exclamar sus poesías en honor a los niños de Morelia, la respuesta de los organizadores es que esperara su turno.

 El rostro de Figueroa Zamudio se tensó,  quería avanza, pero el brazo  Juan Llop la detuvo. El hombre de 85 años  le dijo casi  al oído: “Lo hiciste muy bien, es un gran trabajo de investigación el tuyo”.

Manuel Martínez  llego  de manera inmediata para felicitar a la funcionaria que se tambaleaba ante el entusiasmo de estos dos chavales.

El turno en el micrófono fue del académico Agustín Sánchez Andrés quien aseguró que en realidad fueron 464 niños los reunieron en Barcelona y Sevilla para posteriormente llevarlos a Francia desde donde se embarcaron al puerto de Veracruz.

Afirmó que toda la operación fue financiada por el gobierno mexicano. Explico que este evento  fue la antesala del exilio  le dio México acerca de 20 mil españoles que lucharon a favor de la República española.

 Al final de la conferencia todos fueron abrazar a Manuel Martínez  y Juan Llop quienes fueron los héroes de la noche.