Morelia/Héctor Tenorio
Juan Llop llegó a Morelia a los cinco años de edad, de ese hecho han transcurrido 80 años, él y otros 464 niños españoles, fueron enviados por sus padres que lucharon por el ideal de una España para todos y murieron a manos de las tropas franquistas.
Este sobreviviente calificó la acción del entonces gobierno mexicano como un acto de conciencia que hoy en día debería ser la norma: “A nosotros nos fue muy bien, pero este tipo de actos debería repetirse en Siria”.
Es de los pocos sobrevivientes de los niños de Morelia, y sigue conmoviéndose cada vez que observa la televisión, “hay tantos niños buscando a sus padres”.
Le pregunto por qué no ha vuelto a repetirse un acto de solidaridad de esa magnitud “esa es la cuestión, recuerdo a la gente que nos fue a recibir a Veracruz, en Orizaba y luego en Morelia, que hubo problemas con otros chicos mexicanos, claro es lógico, aunque se subsanaron”.
Comentó que los pleitos que se dieron nunca se originaron porque los niños de Morelia fueran españoles, sino porque eran chicos que peleaban por las canicas.
Lo entrevisto en el aniversario 80 de la llegada de ellos, todos vemos una serie de fotos de esa época: ¿Qué siente cuando ve estas imágenes? Le pregunto: “me da impotencia porque quisiera ayudar a los niños que pasan lo que yo viví, son impresionantes las fotos de nosotros”.
Le pregunto qué sucedió con los niños de Morelia que regresaron a España “mire él se fue a España”. Señaló a Manuel Martínez que está a un lado, “mi hermano también regresó al final de la guerra, fue a buscar a nuestro padre, pensó que estaba con vida, al llegar se dio cuenta que había muerto. A los dos meses lo enlistaron en el ejército”.
Rechazó que el recibimiento de estos niños significara en su momento un perdón del pueblo mexicano al pueblo español por la conquista “no sé qué hay que perdonar, la mayor parte de los que nos quedamos nos casamos con mexicanas, mis hijos son mexicanos y no les diga nada en contra de México. A mí me puede decir un poquito, porque soy más mexicano que español. Pero no me toquen España porque si la siento”.
Juan Llop se alteró demasiado se balanceo de atrás para adelante, dio la impresión que le quería dar un colapso, su esposa quiso concluir nuestro encuentro.
¿Qué piensa de la lucha de su padre por la República? “no me tocó verlo, pero escuche a mis hermanos mayores, tenía ideales como en todas partes, aquí se dio en la revolución”.
¿En el internado España- México tenían la bandera de la República? “sí, significo todo para nosotros, eran los ideales, era la España que imaginamos. Con la bandera republicana desfilamos todos los años, aquí en México nos enseñaron a seguir queriendo a La República, era lo legal, lo justo”.
Se acercó Manuel Martínez quien también es un niño de Morelia, aclaró que cuando fueron acusados de apedrear una iglesia fue porque los religiosos los molestaban, “deberíamos ir de nuevo a lazar piedras a las iglesias.” Todos reímos.
Él preguntó al círculo de amigos que lo rodeaban: ¿Sabes los que es amedrentar a unos niños de ocho años? Sentenció, “nosotros somos unos sobrevivientes, nos agredieron porque como decía Franco era una guerra religiosa, fue una cruzada nacional”.
Juan Llop concluyó diciendo, “al final los que perdimos fuimos nosotros
Manuel Martínez confesó una herida en su corazón: “Mi madre dónde está, que hace mucho tiempo que no la veo”.





