Y, llovió a cántaros…

Imagen: Enrique Castro

Morelia/Enrique Castro

La lluvia a la hora del ocaso en la mitad de la ciudad, una estampa apocalíptica que nos regala el clima.

La vista desde el cerro del Quinceo es digna de una postal, sin embargo, dentro de la ciudad, las calles se llenan de agua y generan encharcamientos que afectan las vialidades.