Monarcas, las buenas intenciones

Imagen: Especial

Morelia/Salvador Barajas

No aprender de los errores, dar vuelta a la página, pensar que la soberbia es el camino, es el inicio para volver a fracasar, Monarcas Morelia se quedó en la Primera División con todo lo que de bueno tiene ello: Mayores ganancias para sus dueños, mejores sueldos para sus futbolistas y la incuantificable dicha de su afición, la nueva con miles de jóvenes y la vieja guardia que no permite que se pierda la memoria del origen de su equipo.

A Roberto Hernández se le nublaron las ideas durante cinco jornadas en el campeonato, fechas que fueron determinantes para tener que llegar a la última jornada en riesgo de descenso, pero el balance general es positivo, en la tercera fecha del torneo, Morelia tenía 99 puntos, Jaguares 101 y Veracruz 102, al final, a los michoacanos les alcanzó para salvarse del descenso por un punto.

Morelia fue la segunda mejor defensa del campeonato y eso habla bien de su entrenador, pues los equipos se arman de atrás para adelante y defenderse ahora fue la prioridad, pese a lo cual generaron lo suficiente para que Ruidíaz se hiciera del título de goleo.

La liguilla, sin embargo, es otra cosa, y se gana con goles, algo que Morelia no produjo en demasía sin Ruidíaz en la cancha, Xolos hizo lo suficiente y ahora está en semifinales, mientras Morelia está de vacaciones y es el momento justo para pasar de las buenas intenciones a los hechos y armar un equipo competitivo que permita a Morelia aspirar al título y generar un fútbol más atractivo a la tribuna.

Tragos amargos

Ya ratificado, cuando menos mediáticamente, Roberto Hernández, deberá comerse los marrones propios de su cargo y a falta, cuando menos al día de hoy de un presidente deportivo, tendrá que ser quien comunique las malas nuevas a aquellos jugadores que no entrarán en planes, jugadores históricos como el «Eterno 28», Carlos Morales, fueron cepillados de las convocatorias de Hernández y son un tema a resolver para el próximo torneo.

Clásica violencia

Las imágenes de la violencia en Monterrey, en esta ocasión contra aficionados de Tigres, son algo que forma parte ya del panorama nacional y que nos reafirma como un país sin ley, en Europa este tipo de casos conllevan penas de cárcel a los agresores y sanciones ejemplares a los estadios de futbol, en México, sin embargo, todo pasa de noche.

Y así seguirá mientras el Estado haga caso omiso a su responsabilidad de garantizar la seguridad de los asistentes a los estadios de fútbol, algo que por ley le corresponde, pero que es letra muerta, y al momento de un hecho, los gobiernos estatales, municipales , la FMF, la Liga MX y los clubes solo se lamentan de las «lagunas» jurídicas para sanciones más severas.

Posdata: Creo que a todos les urgía irse de vacaciones, pues si bien Morelia hizo poco en la cancha del estadio «Caliente» para pasar a las semifinales, también es real que Xolos hizo muy poco y la diferencia no fueron los goles de Tijuana, la diferencia fue el gol anulado a Morelia, algo de lo que poco o nada he escuchado alguna protesta de jugadores, técnico o directiva, incluso de los propios aficionados de la monarquía.